Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 15, No. 2 (2016)

Doi: 10.5027/psicoperspectivas-Vol15-Issue2-fulltext-604
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Propuesta metodológica para un estudio de gubernamentalidad: Los procesos de subjetivación y los mecanismos de regulación poblacional como ejes de análisis para su abordaje empírico

Resumen

En 1982 Foucault definió una gubernamentalidad como el contacto entre las tecnologías de dominación de los demás y las referidas a uno mismo. Tomando dicha definición, el objetivo de este artículo es proponer una ruta metodológica para estudiar una gubernamentalidad específica atendiendo a las tecnologías propuestas por Foucault como ejes de análisis: las tecnologías de dominación de los demás son descritas como mecanismos de regulación poblacional y las referidas al sí mismo como procesos de subjetivación. En otras palabras, se propone dos grupos de prácticas sociales, o de mecanismos y procesos, para estudiar empíricamente una sociedad en términos de su razón gubernamental. A modo de ejemplo, se presenta la publicidad como un campo de estudio posible para dar cuenta de una gubernamentalidad dada. Trabajar desde los ejes de análisis propuestos, permite desarrollar investigaciones sobre la complejidad política actual, rescatando el método crítico y genealógico utilizado por Foucault.

Palabras Clave

Foucault, gubernamentalidad, mecanismos de regulación, publicidad, subjetivación

Proposal for a methodological path for a governmentality study: subjectivation processes and mechanisms of population regulation as axes of analysis for an empirical approach

Abstract

In 1982 Foucault defined governmentality as contact between the technologies of domination of others and the technologies of the self. Taking this definition, the objective of this paper is to propose a specific route to study governmentality addressing the technologies proposed by Foucault as areas of analysis: the technologies of domination of others are described as mechanisms of population regulation and the referred to the self as processes of subjectivity. In other words, two groups of social practices are proposed as an empirical approach to study a social arrangement in terms of governability. For example, advertising is presented as a field of study possible to account for a given governmentality. Working from the axes of analysis proposed, can carry out research on the current political complexity, rescuing critical and genealogical method used by Foucault.

Keywords

advertising, Foucault, governmentality, regulatory mechanisms, subjectivation

Recibido

20-01-2015

Aceptado

Cómo citar este artículo:

Energici, M. A. (2016). Propuesta metodológica para un estudio de gubernamentalidad: Los procesos de subjetivación y los mecanismos de regulación poblacional como ejes de análisis para su abordaje empírico. Psicoperspectivas, 15(2), 6-17. Recuperado el 06 de octubre de 2016 desde http://www.psicoperspectivas.cl

* Autor para correspondencia:

María Alejandra Energici. Correo de contacto: menergic@uahurtado.cl

El concepto de gubernamentalidad fue acuñado por Michel Foucault en sus cursos del Collège de France dictados entre 1977 a 1979 (publicados en los libros Seguridad, territorio y población y El nacimiento de la biopolítica). El apogeo de este concepto comenzó con la publicación de The Foucault effect (Burchell, Gordon & Miller, 1991) y se masificó con la traducción de los cursos al español y al inglés en 2006 y 2007, respectivamente. Desde entonces, han sido múltiples las investigaciones que se han desarrollado desde este concepto, creándose incluso lo que se ha conocido como los estudios de gubernamentalidad (Governmentality Studies, en inglés) (Gordon, 2013, 2015a). Dichas investigaciones se articulan desde diversas disciplinas en torno a una multiplicidad de objetos de estudio, tales como formas particulares de subjetivación (como el empresario de sí mismo), los usos y efectos de los dispositivos de seguridad (como la cámara de vigilancia) o la relación entre producción científica y gobierno (Abraham, 2000; Bevir, 2011; Binkley, 2009, 2011; Bjerg & Staunaes, 2011; Björklund, 2011; Bröckling, 2015; Campbell, 2010; Gleadle, Cornelius, & Pezet, 2008; Leander & van Munster, 2007; Merlingen, 2003; Richardson, 2011; Shore, 2011; Wee, 2011). A primera vista, se hace difícil definir los aspectos comunes o aquellos elementos que permiten categorizar estas investigaciones dentro de una misma línea teórica.

Se puede plantear que la prosperidad de la noción de gubernamentalidad se debe al menos a dos razones: en primer término, desde este concepto se puede pensar y analizar la forma de gobernar o conducir a sujetos libres. O más bien, esta noción invita a considerar el modo en que se deben fabricar libertades para conducir a los individuos a comportarse de maneras particulares. Considerando que desde los orígenes de la modernidad la libertad y su gobierno se han vuelto un asunto problemático y paradójico (Wagner, 1997), la noción de gubernamentalidad es una de las formas de acercarse al conflicto contemporáneo entre libertad y sometimiento. En segundo término, el concepto de gubernamentalidad opera con una definición de poder que permite integrar la complejidad en la reflexión y el análisis. Los mecanismos de poder gubernamental son una actividad racional y calculada, una empresa que se lleva a cabo por una multiplicidad de agencias y autoridades, que emplean una variedad de técnicas y formas de conocimiento para configurar la conducta de los individuos a través de un trabajo sobre los deseos, aspiraciones, intereses y creencias de estos (Dean, 2010). Como lo enfatiza Ramos (2012), implica operar sobre la escena de lo probable:

…Involucra trabajar sobre el campo de posibilidades en el que se sitúa el comportamiento de los sujetos que actúan. El gobierno, o práctica de gobierno con todos sus mecanismos y saberes, busca incitar, inducir, facilitar o dificultar – en general, hacer más o menos probable – las conductas de un determinado conjunto de sujetos (Foucault, 1994: 237). Tal gobierno incluye el autogobierno, la relación de autodominio que uno puede establecer consigo mismo, cuando, por ejemplo, trata de conducir los deseos o dominar los placeres (Foucault, 1984: 76-91) (p. 120).

En las gubernamentalidades se opera sobre los deseos, aspiraciones o intereses, no coartándolos o coaccionándolos, sino produciendo los sujetos que tengan los deseos, aspiraciones o intereses correctos (Foucault, 2006). Los intereses de los sujetos son el medio a través del cual el gobierno tiene influjo sobre los individuos, los actos, las palabras, las riquezas, los recursos, las propiedades, los derechos, etc. Gobernar es manipular intereses. El gobierno no interviene directamente sobre las cosas y las personas, sino que es más bien una “república fenoménica de los intereses” (Foucault, 2007, p. 66).

En definitiva, la consideración de la conducción de sujetos libres a través de una red de mecanismos complejos y heterogéneos, es lo que le ha valido al concepto de gubernamentalidad de una masificación importante para estudiar, sobretodo, el despliegue del poder en contextos neoliberales en los últimos años (Bevir, 2011; Binkley, 2009, 2011; Energici, Román, Ramos, & Ibarra, 2012; Gordon, 2015a; Hamann, 2009; Read, 2009).

Ahora bien, pese a este apogeo, no es evidente el modo en que deben conducirse los estudios de gubernamentalidad y/o qué es lo que permite reunir una diversidad de investigaciones, tanto a nivel disciplinar como de objetos de estudio, bajo un mismo alero teórico. Dicha falta de claridad no se debe a una negligencia académica o un error teórico y más bien es herencia de la perspectiva metodológica utilizada por Foucault. En términos generales, el filósofo francés se caracterizó por no tomar como punto de partida conceptos o nociones universales, sus análisis más bien fueron una búsqueda por explicar las condiciones de posibilidad de dichos conceptos o nociones (Foucault, 1992). Como plantea el autor:

En otras palabras, en vez de partir de los universales para deducir de ellos unos fenómenos concretos, o en lugar de partir de esos universales como grilla de inteligibilidad obligatoria para una serie de prácticas concretas, me gustaría comenzar por estas últimas y, de algún modo, pasar los universales por la grilla de esas prácticas. (…) Parto de la decisión a la vez teórica y metodológica, que consiste en decir: supongamos que los universales no existen; y planteo en este momento la pregunta a la historia y los historiadores: ¿cómo pueden escribir historia si no admiten a priori la existencia de algo como el Estado, la sociedad, el soberano, los súbditos? Es la misma pregunta que yo hacía cuando decía, no esto: ‘¿Existe la locura? Voy a examinar si la historia me da, me remite a algo como la locura. No, no me remite a nada parecido a la locura; por lo tanto, la locura no existe’. De hecho, el razonamiento, el método no eran ésos. El método consistía en decir supongamos que la locura no existe. ¿Cuál es entonces la historia que podemos hacer de esos diferentes acontecimientos, esas diferentes prácticas que, en apariencia, se ajustan a esa cosa supuesta que es la locura? (Foucault, 2007, p. 18).

Esta ruta analítica Foucault también la aplica a los conceptos que él mismo propone; es decir, así como no comienza sus reflexiones desde conceptos universales como la locura, el Estado o la sociedad, tampoco lo hace proponiendo otros conceptos de manera anterior al análisis. Por tanto, Foucault no define la noción de gubernamentalidad para luego verificar su existencia o relevancia en el análisis de ciertas prácticas sociales, sino que el concepto es producto del análisis de la conducción de conductas de la sociedad francesa, alemana y norteamericana específicamente (Foucault, 2007). Como efecto, la noción de gubernamentalidad la conocemos más por el uso que hace Foucault de ella, que por una definición anterior analítica y exhaustiva.

El trayecto de este artículo es el inverso al utilizado por Foucault, pues el objetivo de este trabajo es reflexionar sobre dos ejes de análisis que permitan describir una gubernamentalidad dada. Es decir, a partir de una revisión del concepto de gubernamentalidad, se proponen dos ejes de análisis, que no son otra cosa que dos conjuntos de prácticas sociales, cuya descripción y revisión permitiría estudiar distintas formas de conducir las conductas en la actualidad. Es básicamente, una propuesta para estudiar empíricamente gubernamentalidades.

La reflexión que se presenta arranca principalmente de los trabajos del mismo Foucault. La relevancia de proponer estos ejes de análisis se debe a los siguientes:

1. En primer término, caracterizar estos conjuntos de prácticas sociales permitiría comprender la diversidad y complejidad de procesos que son parte de una economía de poder gubernamental dada: esto incluye las prácticas que van dirigidas a los individuos y su auto-regulación hasta los procesos en los que se produce y regula una población, junto con el modo en que estos se articulan para operar de manera coordinada y sincrónica.

2. En segundo lugar, permitiría reflexionar e identificar distintos objetos o campos de estudios en los que se articulan y confluyen estas prácticas como arenas fructíferas para estudios de gubernamentalidad. En este sentido, este es un trabajo teórico que puede operar como marco para reflexionar sobre (a) objetos o campos de estudios particulares en los que se puede comprender una razón gubernamental particular y/o (b) describir distintas formas de gubernamentalidades según el modo en que se organizan sus procesos de subjetivación y/o sus mecanismos de regulación poblacional.

3. Por último, facilitaría comprender la diversidad de objetos y disciplinas que han sido agrupadas bajo el rótulo de estudios de gubernamentalidad. A grandes rasgos, se propone que varias investigaciones tienden a concentrarse en uno de los ejes que se describen a continuación.

Para discutir estos conjuntos de prácticas, este trabajo se estructura del siguiente modo: en primer término se revisan algunas caracterizaciones de Foucault sobre gubernamentalidad y la noción de poder que subyace al concepto, específicamente se revisa la razón gubernamental en relación a otras economías de poder. En segundo lugar se discute la propuesta de Miller y Rose (2008) para el estudio de las gubernamentalidades, enfatizando justamente los alcances y límites de dicha conceptualización. Se argumenta que la propuesta de los autores se aleja de la noción de lo político propuesta por Foucault. En tercer término, se propone una organización alternativa a la presentada por los neofoucaltianos anglosajones, planteando que para caracterizar una gubernamentalidad dada se deben enfatizar dos tipos de prácticas sociales: las de subjetivación y los mecanismos de regulación poblacional. Rescatando una de las últimas definiciones de gubernamentalidad dada por Foucault en 1982, se describen estos ejes de análisis como posibles interrogantes para plantear estudios de gubernamentalidad. A modo de ejemplo se presenta la publicidad como un campo de estudio en el que se pueden articular estos conjuntos de prácticas. Por último, el artículo discute brevemente la noción de gubernamentalidad tomada y su atingencia a la metodología genealógica y crítica de Foucault.

 

 Desarrollo analítico

Sobre la gubernamentalidad y el poder

Para estudiar alguna configuración o arreglo social como una gubernamentalidad es necesario caracterizar, a grandes rasgos, el modo en que se conceptualiza el poder en la teoría foucaultiana. Foucault (2006) no se dedicó a realizar una teoría general del poder, sino más bien a analizar los mecanismos de poder. Es decir, el autor no entiende el poder como algo dado, como una especie de sustancia o fluido, sino como un conjunto de mecanismos y procedimientos cuya función es, justamente, asegurar el poder.

Tradicionalmente, la vinculación entre poder y gobierno es considerada como evidente o transparente, no obstante, uno de los grandes aportes de Foucault (2007) consistió justamente en no asumir el carácter incuestionable de dicha asociación y preguntarse por sus condiciones de posibilidad. El problema del poder y el gobierno puede resumirse en la siguiente pregunta ¿de qué manera o por medio de qué mecanismos un gobierno asegura su poder? En esta interrogante se presupone que un gobierno requiere de una economía de poder, esto es de una disposición de mecanismos y procedimientos que activamente aseguren sus condiciones de posibilidad: “…ese conjunto de procedimientos cuyo papel es establecer, mantener, transformar los mecanismo de poder, pues bien, no son relaciones autogenéticas, no son autosubsistentes, no se fundan en sí mismas” (Foucault, 2006, p. 16). En sus análisis Foucault (2007) presupone la inestabilidad como premisa donde el poder debe constantemente disputar por su existencia.

Dicho así, una gubernamentalidad corresponde a un grupo puntual de mecanismos de poder que lo aseguran. Foucault (2005, 2006, 2007) estudió otros conjuntos de dispositivos, donde la gubernamentalidad es sólo uno de ellos. Ramos (2012) sintetiza las economías de poder propuestas por Foucault: hasta los siglos XVII y XVIII fue predominante el poder de soberanía, este se orienta a un territorio específico (generalmente pequeño) y sus habitantes, corresponde a un poder que descansa sobre mecanismos de baja complejidad. Este fue seguido por el poder disciplinario que implicaba un conjunto de dispositivos más complejos, en palabras del Foucault (2005):

Para resumir todo este segundo aspecto del poder disciplinario, que podríamos llamar su carácter panóptico, la visibilidad absoluta y constante que rodea al cuerpo de los individuos, creo posible decir lo siguiente: ese principio panóptico – ver todo, todo el tiempo, a todo el mundo, etc.- organiza una polaridad genética del tiempo; efectúa una individualización centralizada cuyo soporte e instrumento es la escritura, e implica, por último, una acción punitiva y continua sobre las virtualidades de comportamiento que proyecta detrás del propio cuerpo algo semejante a una psique (p. 73).

El poder disciplinar opera individualizando a través de una generalización de la mirada (el panóptico), ahí se esboza lo que será fundamental al poder gubernamental: la constitución de un sujeto.

Si bien la secuencia poder soberano, disciplinario y gubernamental es correcta, esta no debe entenderse como la sucesión de etapas discretas y excluyentes, sino como un asunto de foco: en la época en que predomina el poder soberano existen instituciones que operan disciplinariamente (Foucault, 2005) y con el poder gubernamental, los dispositivos disciplinarios no desaparecen, sino que se absorben (Ramos, 2012). De esta manera, cada etapa indica el predominio de un tipo de poder, con un nuevo arreglo respecto de las otras economías de poder, pero aún en la gubernamentalidad podemos encontrar formas de poder soberanas (como el caso de la familia (Foucault, 2005) y disciplinario (por ejemplo, en colegios y fábricas, por nombrar algunos).

El poder gubernamental consiste en un trabajo sobre los deseos e intereses de los individuos, para construir sujetos que operen en una modalidad específica. Esta forma de poder también descansa en mecanismos de naturaleza heterogénea (saberes, espacios, programas de gobiernos, por nombrar algunos) que contribuyen a una forma particular de conducir las conductas. Cabe aclarar que no existe una forma de poder gubernamentalidad o la gubernamentalidad, sino diversas maneras de conducir las conductas cuyo aspecto común es, entre otros, que operan sobre los deseos e intereses y el campo de lo probable. El objetivo de este artículo es justamente entregar dimensiones analíticas para caracterizar la especificidad de una gubernamentalidad dada.

En general, en la literatura hay pocas contribuciones que permitan dar forma o indiquen los mecanismos y procedimientos a los que se debe atender para dar cuenta de una gubernamentalidad específica. Una excepción la constituye la propuesta de Miller y Rose (2008) sobre la noción de gubernamentalidad. A continuación se presenta el modo en que los autores conceptualizan la conducción de conductas, para luego para analizar los límites y alcances de las categorías planteadas.

La gubernamentalidad como la suma de programas y tecnologías

Miller y Rose (2008) proponen dos dimensiones de análisis: (1) las racionalidades o programas (representación) y (2) las tecnologías (intervención). Ellas pueden interpretarse como una posibilidad de abordar empíricamente una gubernamentalidad.

(1) La primera dimensión busca atender a las prácticas para construir un asunto social en tanto problemático. Los autores nominan este eje como el carácter discursivo de una gubernamentalidad, pues dicha problematización debe darse en un lenguaje específico para constituir un campo de experticia. El objetivo es problematizar un área de la realidad en términos tales que permitan ciertas formas de intervención. De esta manera, los elementos lingüísticos de las racionalidades de gobierno, como Bienestar (Welfare) o neoliberalismo, son elaborados como conjuntos de doctrinas filosóficas, nociones de la realidad social y humana, teorías de poder, concepciones de la política y versiones de la justicia, entre otros, que sirven como bases para la organización y movilización de la vida social. En el lenguaje se permiten articularlas cuestiones éticas, epistemológicas y ontológicas del discurso político, con los planes, esquemas y objetivos que buscan dar respuesta a problemáticas específicas de la existencia social, económica o personal (Miller & Rose, 2008). Los autores enfatizan en la relación entre gubernamentalidad y los dispositivos de saber – poder que marcan lo real, sometiéndolo de forma legítima a la división de los verdaderos y falsos (Foucault, 2007).

(2) En segundo lugar, proponen la dimensión tecnológica, esta corresponde a los “ensamblajes de personas, técnicas, instituciones, instrumentos para conducir la conducta” (Miller & Rose, 2008, p. 16). El gobierno es un asunto de representación que va aparejado de formas de intervención, donde ambos procesos son interdependientes. En las sociedades democráticas liberales las intervenciones ocurren a través de mecanismos indirectos, de modo que se pueda gobernar a la distancia. Miller y Rose (2008) plantean que los procedimientos a través de los cuales se pueden vincular los cálculos en un lugar con las acciones en otros, ocurren gracias a una delicada afiliación de un conjunto de agentes y agencias que funcionan en red. Dicha vinculación se constituye gracias a un proceso de traducción, esto es

…cuando un actor o fuerza logra requerir o contar con una forma de pensar o actuar de otro, basándose en una red, no por dependencias legales o institucionales, sino porque han venido a construir sus problemas de manera aliada y su destino se encuentra de alguna manera vinculado (Miller & Rose, 2008, p. 34).

Es decir, un actor convence a otro que sus problemas u objetivos se encuentran intrínsecamente vinculados, que sus intereses son consonantes y que cada uno puede resolver sus dificultades o lograr sus metas si trabajan juntos.

Las dimensiones desarrolladas por Miller y Rose (2008) abordan elementos esenciales de una gubernamentalidad como son los aparatos discursivos/representacionales y las disposiciones tecnológicas necesarias para la intervención a distancia. Correctamente enfatizan en la necesidad de problematizar un saber para articular un poder sobre la realidad e identifican mecanismos de poder que descansan en asociaciones y afiliaciones de intereses de individuos e instituciones.

No obstante, la división entre programas y tecnologías, conlleva dos limitaciones importantes. La primera es que si bien la distinción puede parecer evidente a primera vista, se vuelve difícil de realizar cuando se consideran la diversidad de elementos que contribuyen a crear una representación. En una perspectiva foucaultiana, las intervenciones son performativas, esto es, crean aquello que está interviniendo en la acción misma de intervenir, no es que se actúe sobre algo que existe de manera anterior a la intervención. En este sentido, no se puede distinguir en un momento de la representación y otro de la intervención, más bien, la intervención misma es la realización o la materialización de una forma de fabricar (más que representar) la realidad. Por ejemplo, cuando Foucault (2006) describe los procedimientos para crear una “población” en Seguridad, territorio y población, incluye tanto las acciones que se utilizaron para estudiarla como aquellas se usaron para intervenirla, es decir, el autor presupone que las intervenciones son parte esencial del proceso de creación de una población. La intervención no es una acción posterior que se ejecuta sobre un ámbito u objeto de la realidad que ha sido representado, sino que es una realidad se crea en el mismo acto de intervenirla. En este sentido, la distinción entre programas y tecnologías de Miller y Rose (2008) invisibiliza el carácter performativo de las intervenciones, acercándose en una especie de realismo 1 que se aleja de la procedencia paradigmática del concepto de gubernamentalidad.

En segundo término, es posible cuestionar los réditos analíticos de distinguir entre representaciones e intervenciones. Es decir ¿qué beneficios se obtienen de la diferenciación de estos procesos de una gubernamentalidad dada? La propuesta de Miller y Rose (2008) anula una de las contribuciones centrales de Foucault, esta es, mostrar que el poder fluctúa en una serie de elementos que son heterogéneos como saberes, teorías, espacios, instituciones, tecnologías, etc. En palabras de Colin Gordon (2015a), se perdería la complejidad de lo político propuesta por Foucault:

…Mi sugerencia es que Foucault identifica no uno, sino múltiples nacimientos de lo político, múltiples sitios históricos donde lo político como esfera pública, forma de vida, campo de resistencia o competencia, y de hecho, como práctica de gobierno, encuentra sus condiciones de emergencia, y estas génesis seriales y múltiples constituyen espacios complejos que experiencias en la vida política actual… 2 (p. 4).

Reorganizar el análisis por un criterio de homogeneidad como el propuesto por los autores anglosajones, donde quedan saberes por un lado y tecnologías por el otro, simplifica un asunto que desde su orígen ha sido planteado en un mayor grado de complejidad. Si bien esto podría ser útil para ciertos objetivos de investigación, debe considerarse con cautela, pues realiza una omisión importante respecto de los procedimientos y mecanismos que aseguran el poder. Dicho de otro modo, trabajar desde la perspectiva propuesta de Miller y Rose (2008) incluso podría desconocer la noción de poder propuesta por Foucault.

Ejes de análisis para estudiar gubernamentalidades

Para estudiar una gubernamentalidad dada se propone una distinción según los campos de acción que se deben crear e intervenir: el sujeto y la población. Es decir, el poder gubernamental se produce, a través de programas y tecnologías, que dan forma a una subjetividad particular y un tipo de población específico. A las acciones destinadas a lo primero se les nomina procesos de subjetivación y a las segundas mecanismos de regulación. 3

Esta distinción se ha tomado de una de las definiciones más simples y olvidadas de gubernamentalidad realizada por Foucault (1990), esta es el “…contacto entre las tecnologías de dominación de los demás y las referidas a uno mismo es lo que llamo [gubernamentalidad 4” (p. 49). Lo que se propone son dos conjuntos de prácticas sociales, o de mecanismos y procedimientos en palabras de Foucault, para estudiar un arreglo o vínculo social como una gubernamentalidad.

Los procesos de subjetivación

El problema del sujeto toma una relevancia fundamental hacia el final de la obra de Foucault, llegando el autor a plantear que su trabajo nunca estuvo dedicado al poder, como comúnmente se creía, sino al sujeto (Foucault, 1988a). Para indagar en este concepto se revisarán dos definiciones. La primera, de El sujeto y el poder; en la cual Foucault (1988a) plantea que lo común a todas las prácticas subjetivantes es que son una:

…forma de poder que se ejerce sobre la vida cotidiana inmediata que clasifica a los individuos en categorías, los designa por su propia individualidad, los ata a su propia identidad, les impone una ley de verdad que deben reconocer y que los otros deben reconocer en ellos. Es una forma de poder que transforma a los individuos en sujetos. Hay dos significados de la palabra sujeto: sometido a otro a través del control y la dependencia, y sujeto atado a su propia identidad por la conciencia o el conocimiento de sí. Ambos significados sugieren una forma de poder que subyuga y somete (p. 7).

Esta definición rescata el doble sentido que tiene una práctica de subjetivación; por una parte es una ley que el sujeto debe reconocer, un elemento que es externo a él, por otra parte, este elemento externo se vuelve interno, es una norma para su relación con sí mismo. El sujeto se crea a sí mismo en dicho acto de interiorización, no es que exista un individuo al que le sigue una norma que luego interioriza, como plantean las teorías de la socialización, sino que el sujeto se crea a sí mismo en el acto de reconocerse y actuar según una norma, ley, código o prescripción. La norma crea el espacio privado, la esfera íntima del self (Foucault, 2002, 2005). En tanto que los sujetos se reconozcan con un mundo privado se encuentran sujetados, en su relación interna, por una norma que es externa.

La segunda definición ha sido rescatada de la última entrevista a Foucault en 1984 5: “…Llamaré subjetivación al proceso por el cual se obtiene la constitución de un sujeto o, de manera más precisa, una subjetividad, la que solo es una posibilidad de organización de la autoconciencia” 6(Foucault, 1988b, p. 253).

En esta definición se puntualiza que un sujeto es producto, lo que en otra parte Foucault (2005) nomina efecto, de un proceso de subjetivación. La aclaración puede sonar evidente, no obstante, lo que se intenta rescatar es el carácter performativo de la subjetivación: no hay sujeto antes de dicho proceso. Se pueden identificar otras formas de organización de la autoconciencia, pero es en el acto mismo de subjetivación que se crea/fabrica el sujeto. ¿En qué consiste el proceso de subjetivación? Como se ha planteado anteriormente, en la imposición de una ley de verdad en la que el sujeto debe reconocerse a sí mismo.

En este sentido, los procesos de subjetivación son acciones continuas, que se deben sostener y reproducir en el tiempo. No es un acto puntual que arroja un sujeto como resultado de una vez y para siempre, sino un conjunto de prácticas y dispositivos que permiten que los individuos se vinculen consigo a través de un código o norma particular de manera problemática y constante 7.

Inicialmente Foucault (1990) nomina estos procesos como técnicas del self, les dedica una especial atención en el estudio de la función psi, y en el rol que cumplen la psicología y la psiquiatría para instalar estos dispositivos (Foucault, 2005). Las tecnologías del yo son aquellas que:

permiten a los individuos efectuar por cuenta propia o con la ayuda de otros, cierto número de operaciones sobre su cuerpo y su alma, pensamientos, conducta, o cualquier forma de ser, obteniendo así una transformación de sí mismos con el fin de alcanzar cierto estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad. (Foucault, 1990, p. 48).

La psicología y la psiquiatría instalan un saber en que el sujeto se reconoce a sí mismo, y partir del cual realiza una serie de operaciones sobre su sí mismo. Esta línea de indagación luego fue continuada por Nikolas Rose (1998, 1999) en sus investigaciones sobre el rol de la psicología para producir sujetos autónomos, esenciales en las democracias liberales. La idea básica se puede resumir en que en estos saberes se instala un código moral en que el sujeto debe hablarse y reconocerse.

Las técnicas del self no fueron la única forma de subjetivación que propuso Foucault. Una de las variaciones corresponde a otras normas o tipos de códigos morales en las que el sujeto debe instalarse. Así, en La Historia de la Sexualidad propone la noción de artes de la existencia, estas son aquellas:

…prácticas sensatas y voluntarias por las que los hombres no sólo se fijan reglas de conducta, sino que buscan transformarse a sí mismos, modificarse en su ser singular y hacer de su vida una obra que presenta ciertos valores estéticos y responder a ciertos criterios de estilo…(Foucault, 2002a, pp. 13-14).

Al igual que las técnicas del self, suponen la transformación de sí mismo en función de una regla, pero esta es de otra naturaleza: el objetivo no es alcanzar un estado de felicidad, pureza, sabiduría o inmortalidad, sino ajustarse un canon estético, respondiendo a cierto estilo. Es un objetivo más acotado, sin una gran promesa en su estado final o un compromiso de trascendencia, pero es moralizante en el sentido que impone una regla moral en la que el sujeto se reconoce a sí mismo (Veyne, 1997).

Por otra parte, algunos autores han propuesto una forma de subjetivación que se realiza en una norma de carácter afectiva, es decir, lo que se instala es un modo de sentir particular (Bjerg & Staunaes, 2011; Campbell, 2010) Así, por ejemplo, en las gubernamentalidades neoliberales se ha instalado una moral de felicidad, donde esta última se construye como un atributo individual que debe cultivarse (Ahmed, 2004, 2007, 2010; Binkley, 2011)

En definitiva, sea a través de técnicas del self, artes de la existencia o morales de la emoción, en las distintas gubernamentalidades se da forma a un tipo de sujeto particular cuyos deseos y conductas están conducidos hacia ciertas metas, intereses o direcciones. Estos códigos morales se materializan tanto en conocimientos como en intervenciones. Una primera aproximación a una gubernamentalidad, por tanto, puede realizarse identificando procesos de subjetivación, sea analizando los códigos de conducta (morales, estéticos o afectivos, por nombrar algunos) y/o los modos de apropiarse o vincularse con dichos códigos. Sobre esto último se profundiza en el ejemplo sobre la publicidad.

Los mecanismos de regulación poblacional

Los mecanismos de regulación tienen como ámbito de acción la población (Ramos, 2012), es decir, requieren de la creación de una población que se fabrica a través de los procedimientos para estudiarla (como la estadística) e intervenirla (por ejemplo, las políticas de control de natalidad) (Foucault, 2006).

Cuando Foucault (2006) propone el concepto de gubernamentalidad lo hace, entre otros, para estudiar formas de conducción que operan en contextos de libertad. Las caracteriza como aquellas formas de gobierno que funcionan sólo en la medida en que se garanticen una serie de libertades tales como libertad de mercado, libertad de vendedor y comprador, libre ejercicio del derecho de propiedad, libertad de expresión, etc. Parte de la particularidad del enfoque de la gubernamentalidad es que considera que se deben producir las libertades que se consumen, es decir, no se trata de un imperativo de la libertad, como en la versión más tradicional del liberalismo, sino la administración y organización de las condiciones en las que se puede ser libre. La libertad se fabrica a cada instante enfrentando el conjunto de coacciones y problemas de costos que plantea esa fabricación (Foucault, 2007).

En las gubernamentalidades liberales estudiadas por Foucault (2007) la seguridad se construía como el principio de cálculo de costo de producción de la libertad:

Es decir que el liberalismo, el arte liberal de gobernar, se verá forzado a determinar con exactitud en qué medida y hasta qué punto el interés individual, los diferentes intereses, individuales en cuanto divergen unos de otros y eventualmente se oponen, no constituyen un peligro para el interés de todos. Problema de seguridad: proteger el interés colectivo contra los intereses individuales. A la inversa, lo mismo: habrá que proteger los intereses individuales contra todo lo que pueda aparecer, en relación con ellos, como una intrusión procedente del interés colectivo (Foucault, 2007, p. 86).

Ello lleva al autor a caracterizar la economía de poder propia del liberalismo como un juego entre libertad y seguridad (Foucault, 2007).

Sobre este punto cabe hacer una aclaración: el problema de la seguridad es amplio, Foucault (2007) de hecho no estudia la seguridad en sí misma, sino más bien cómo esta fue construida como el límite de la libertad. Los mecanismos de regulación poblacional, pueden hacerse en nombre de la seguridad pero también de otros valores sociales (como la solidaridad). Cualquiera sea el caso, siempre se caracterizan por buscar que ciertos comportamientos y eventos sean considerados como deseables o indeseables, anticipar lo que puede ocurrir y se focalizan en la población o segmentos de ella. Son acciones a distancia en tanto que no requieren de mayor contacto y se apoyan en conocimiento científico social (Ramos, 2012).

En los mecanismos de regulación población, los individuos son objetivados: son cuantificados, clasificados y categorizados para diversos fines (Coveney, 2006). En conclusión, para estudiar un arreglo social como una gubernamentalidad es necesario dar cuenta de este tipo de prácticas: los procedimientos y mecanismos que crean y gestionan poblaciones objetivando individuos.

A modo de ejemplo: la publicidad como campo de estudio

Se han descrito dos dimensiones o tipos de prácticas para analizar el modo en que se articula una gubernamentalidad específica. Cabe preguntarse ¿cómo y dónde se pueden estudiar estos procesos? Dicho de otro modo ¿a través de qué objetos de estudio se puede dar cuenta de los procesos de subjetivación y los mecanismos de regulación población y en qué campos?

A continuación se presenta la publicidad como un posible campo de estudio en el que se pueden articular ambas dimensiones. En la publicidad se pueden abordar múltiples objetos de estudio, tales como, la noción de consumo o de felicidad de una sociedad específica. Se pueden investigar la publicidad de ciertos objetos particulares, como seguros (por ejemplo, de vida y de salud), de bancos o de artículos de seguridad para reflexionar sobre el tipo de sociedad o vínculo social que dichos objetos tienden a construir. O también se puede estudiar la construcción de género y/o del cuerpo que se realiza en el marketing 8. En cualquier caso, la amplia presencia de la publicidad en la vida cotidiana actual (Ibáñez, 2002) la hacen un campo de estudio relevante y fructífero para una diversidad de objetivos de investigación.

El carácter subjetivante de la publicidad

¿Cómo estudiar los procesos de subjetivación en la publicidad? Para analizar la publicidad como parte de un proceso de subjetivación esta debe conceptualizarse como un código prescriptivo, ello es posible puesto que la publicidad “… dice a cada uno lo que puede y debe comprar, qué productos y marcas corresponden a condición social de cada uno…” (Ibáñez, 2002, p. 240). En la publicidad se encauza la acción de consumir en varias de sus propiedades (qué, quién, qué marcas, etc.). En la publicidad también se asocian significados específicos a ciertos objetos o servicios (Baudrillard, 2009), lo que tiene como efecto que muchas veces lo que se consume no son los productos en sí mismos, sino los significados que tienen asociados (Klein, 2001), por ejemplo, consumir la bebida Coca-Cola equivale a consumir felicidad.

Para estudiar los procesos de subjetivación en la publicidad es necesario atender a dos procesos o momentos. El primero consiste en estudiarla como un código moral (Foucault, 2002), es decir, como un aparato prescriptivo donde se construyen ciertas formas de ser, hablarse, verse, pensarse o vestirse, por nombrar algunas, como ideales. Consistiría en responder preguntas tales como ¿qué formas de ser se promueven en la publicidad como ideales? ¿de qué manera se promueve el logro de dichas formas? ¿sobre qué parte del sí mismo el sujeto debe trabajar para ser como se promueve en la publicidad? Consiste básicamente en identificar los cánones morales, estéticos o afectivos que se promueven en el marketing. Y un segundo momento debe atender a los comportamientos morales (Foucault, 2002), esto es, la relación de los individuos con la publicidad, pues se asume que en un proceso de subjetivación la relación con el código moral nunca es lineal o llana, sino más bien, es siempre problemática. Los individuos no obedecen como autómatas a lo que la publicidad les indica, sino más bien se encuentran en una relación agonística. En este sentido, interesarían asuntos tales como ¿de qué manera se vinculan los sujetos con las prescripciones de la publicidad? ¿De qué naturaleza es su relación con dichas reglas? El punto no es si obedecen lo que se prescribe en la publicidad, lo que interesa es el modo en que se vincular con dichas normas; pueden decidir desobedecerlas u omitirlas (lo que ya es una forma específica de vincularse con la prescripción).

Los mecanismos de regulación en la publicidad

En segundo término, la publicidad puede ser un campo de estudio fructífero para dar cuenta de una gubernamentalidad dada porque permite atender a procesos de constitución (fabricación) e intervención de poblaciones, específicamente a través de la noción de públicos objetivos. La publicidad fabrica poblaciones principalmente a través de la instalación de una moda o del fenómeno de la moda. Si bien el marketing no es el único medio para instalarla, sí es uno fundamental. En la moda se produce simultáneamente una diferenciación y una colectivización (Ibáñez, 2002; Simmel, 1999). En términos de Ibáñez (2002) en la publicidad se crean clases de equivalencia, es decir, se construyen grupos de semejantes (colectivización) y clases de orden, se establecen jerarquías entre los grupos (diferenciación). El autor ejemplifica, los consumidores de dos bebidas (Coca-Cola y Pepsi-Cola) constituyen clases de equivalencia.

Pero también son clases de orden, pues la Coca-Cola es más elitista y la Pepsi-Cola más popular.

Puede pensarse que estas operaciones de colectivización y diferenciación contribuyen a la construcción de categorías móviles, es decir, no zanjan grupos y su jerarquía de una vez y para siempre, sino más bien estos se construyen en virtud a distintos objetivos. De esta manera, algunos anuncios buscan homogenizar grandes grupos de individuos, por ejemplo, un país (piénsese en los anuncios que aluden a los chilenos), mientras que otros fabrican grupos más pequeños, que pueden ir de mayor a menor especificidad, dependiendo de la masividad del producto o servicio ofertado.

Dependiendo de los objetivos de investigación, interesaría atender a asuntos tales como ¿qué públicos objetivos se construyen en la publicidad? ¿a quiénes está dirigida? ¿de qué manera las variaciones de los públicos objetivos atiende a estrategias u objetivos específicos? O dicho de otro modo ¿en qué circunstancias se pueden identificar variaciones en los públicos objetivos de una publicidad? Por ejemplo, ¿cuándo está dirigida a algunos y cuando está destinada a todos? (por supuesto describiendo ¿quiénes son construidos como algunos y quienes como todos?)

Por otra parte, también se debe atender a otras prácticas que son parte de la fabricación de poblaciones, como los estudios de mercado, estos son parte esencial de los mecanismos y procedimientos para clasificar, categorizar e intervenir individuos.

Discusión y conclusiones

En una entrevista reciente, el académico neofoucaltiano Colin Gordon (2015a) rescata la definición de gubernamentalidad a la base de este trabajo:

…Hay un par de observaciones durante las últimas entrevistas y discusiones [de Foucault] en Estados Unidos que me parece que son cruciales: en primer lugar, la gubernamentalidad es el punto de unión entre las técnicas de poder y las técnicas del self, y en segundo lugar, los individuos deben adquirir una estructura interna para ser gobernados de un modo particular. Estas ideas son suficientes para conducir una inmensa agenda de investigación ya en marcha 9(p. 7).

La noción de gubernamentalidad con que se ha trabajado en este artículo, corresponde a una entregada por Foucault en 1982, dos años antes de su muerte. Y es parte de un trabajo inconcluso sobre las técnicas del self que el autor esbozó y realizó parcialmente (Gordon, 2015b). No es pretensión de este texto ser una continuidad de la obra inacabada del filósofo francés, sino presentar una propuesta sobre las posibles prácticas sociales que se pueden estudiar, o los mecanismos y procedimientos a los que se debe atender, para dar cuenta de una sociedad en términos de una gubernamentalidad.

Los ejes de análisis que se proponen hacen eco de la metodología crítica y genealógica utilizada por Foucault, pues así como el autor no comenzaba su trabajo desde conceptos universales, tampoco era uno de sus objetivos crearlos. Sus análisis se caracterizaron por ser históricos y socialmente situados, por ejemplo, describió la gubernamentalidad francesa, alemana y norteamericana desde ciertas prácticas específicas, como el capital humano para esta última (Foucault, 2007). Para efectos de este trabajo, ello implica que los ejes propuestos pueden operar como un marco de estudio de distintas gubernamentalidades, donde interesa más dar cuenta de la especificidad, historicidad y particularidad de una razón gubernamental, más que definir gubernamentalidades de manera general y abstracta, como realizan algunos autores 10. Trabajar desde una perspectiva crítica, implica reflexionar sobre aquello que ha sido omitido, excluido o delimitado en una práctica social, supone atender a asuntos tales como ¿qué asuntos se omiten cuando se fabrican poblaciones de una manera particular? En las construcciones de poblaciones, por ejemplo, un asunto crucial son los grupos que se declaran como anormales o en riesgo, ello es siempre una forma de exclusión. O para los procesos de subjetivación ¿qué modos de ser son eliminados, erradicados, condenados o situados como secundarios? Lo crítico se refiere a aquello que se sustrae o se elimina, corresponde al carácter negativo del análisis. Lo genealógico, por su parte, se refiere a lo positivo o lo que se agrega. Apuntaría a las condiciones de aparición, crecimiento y variación de ciertos mecanismos de regulación y de procesos de subjetivación (Foucault, 1992). Esto puede interrogarse desde preguntas tales como ¿Bajo qué condiciones aparecen ciertas poblaciones? ¿Para qué objetivos? ¿Qué variaciones presentan en el tiempo? ¿Qué propósitos persiguen dichas variaciones? ¿Qué tipo de clasificaciones y categorías crean? Las mismas interrogantes pueden plantearse para los procesos de subjetivación.

Esta doble dimensionalidad para pensar una gubernamentalidad, también ha sido identificada y utilizada para realizar estudios desde la noción de biopolítica 11. Por ejemplo, en una recopilación, Wright y Harwood (2009) fijan la obesidad como punto de análisis. Desde la noción de biopedagogías, los autores analizan el modo en que la obesidad es un mecanismo de regulación de poblaciones: investigan las condiciones en que la obesidad y el sobrepeso comienzan a considerarse como un asunto problemático primero y una enfermedad después. Para esto es fundamental el análisis de los instrumentos necesarios para medirla, cuantificarla y describirla como un problema poblaciones. Y luego, también analizan la obesidad como un proceso de subjetivación, como una norma interna con la que los sujetos se vinculan, desde ahí la pregunta ¿qué comer? se asocia a un sinnúmero de reglas nutricionales que van apareadas a asuntos morales del control y la autodisciplina.

Se requiere de futuras investigaciones e indagaciones para analizar los diversos modos en que operan de manera coordinada los procesos de subjetivación y los mecanismos de regulación. En los términos que lo planteó Foucault, no es preciso a qué se refiere el autor con el punto de unión entre tecnologías de dominación de los demás y del sí mismo, es decir, ¿En qué consiste ese punto de unión? ¿De qué manera podría describirse? De cualquier modo, los ejes de análisis propuestos delinean lo que Gordon (2015b) nomina como una amplia agenda de investigación en marcha, que permite la integración de múltiples disciplinas y objetos de estudios para analizar la complejidad de lo político en las sociedades actuales.

Notas

  1.  Este realismo se aprecia particularmente cuando los autores enfatizan en la problematización de un área de la realidad. Para Foucault (2006; 2007) asuntos como la población, la locura o sexualidad no son meras problematizaciones de algo que anteriormente no era considerado como tal, sino que son más bien fabricaciones. Antes de la estadística no existía algo como la población o la locura no existe sin la psiquiatría
  2. La traducción es de la autora
  3. La distinción entre estos dos tipos de procesos ha sido introducida en un trabajo en co-autoría anterior (véase Energici et. al, 2012) y también ha sido trabajada por Ramos (2012). Lo que se presenta en este artículo corresponde a una revisión, profundización y debate respecto de estos trabajos. Los procesos sobre los sujetos han sido nominado por Ramos (2012) como las técnicas del self, mientras que en el otro trabajo mencionado, se han referido como la dimensión ethopolítica de la gubernamentalidad. Ninguna de estas nominaciones da cuenta de la pluralidad de formas a través de las cuales se puede dar forma a un sujeto, es por ello que se en este trabajo se utiliza una etiqueta más amplia como es los procesos de subjetivación. La nominación de Ramos (2012) se ajusta a lo propuesto por Foucault sobretodo en sus cursos en el Collège de France, sin embargo, en sus últimos años el filósofo francés amplió la noción de sujeto a una variedad de formas de producción, donde las técnicas del self son solo una forma posible de subjetivación, dentro de otras opciones. Los procesos sobre la población, por su parte, han sido nominado por Ramos (2012), siguiendo a Foucault, como los mecanismos de regulación o seguridad. En otro trabajo estos fueron referidos como la dimensión biopolítica de la gubernamentalidad (Energici et al., 2012). Para efectos de este trabajo se ha ampliado la nominación propuesta por Ramos (2012) a mecanismos de regulación, pues se propone que el problema de la seguridad es uno, entre varios asuntos, desde los que se problematiza y construye una población específica.
  4. La cita textual en el texto dice “gobernabilidad”, sin embargo, cabe recordar que el texto Las tecnologías del yo es de 1990, varios años antes que las traducciones al español que los cursos del Còllege de France. La versión original en inglés de 1982 utiliza el término “governmentality”, es por ello que se utiliza la corrección a la traducción española.
  5. La entrevista fue realizada por Gilles Barbadette and André Scala con ocasión de la publicación francesa del último volumen de La Historia de la Sexualidad.
  6. La traducción es de la autora
  7. Problemática en este caso, es que la relación con la norma nunca está resuelta. Es decir, no es la mera obediencia a de una regla, sino que la vinculación con dicha prescripción implica un trabajo sobre el sí mismo que no se realiza de manera evidente (Foucault, 2002).
  8. A modo de ejemplo, se puede consultar el artículo de Energici et. al (2012) donde se estudia la construcción de la solidaridad en la publicidad de ayuda para dar cuenta de la gubernamentalidad neoliberal chilena.
  9. La traducción es de la autora.
  10. Por ejemplo, Dean (2010) define la gubernamentalidad autoritaria, liberal avanzada / neoliberal o internacional.
  11. Una reflexión sobre la relación entre biopolítica y gubernamentalidad puede encontrarse en Lemke (2011).

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