Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 13, No. 2 (2014)

Doi: 10.5027/psicoperspectivas-Vol13-Issue2-fulltext-380
Tamaño de la letra:  Pequeña  Mediana  Grande
Procesos y construcciones: Un análisis de contenido de las metáforas en dos revistas de Psicología

Resumen

Si bien existen investigaciones (Leary, 1990) sobre las principales metáforas que configuran el ámbito discursivo de la Psicología, resulta preciso actualizar constantemente el análisis de los trasfondos metafóricos de la disciplina, debido a la movilidad histórica de los tropos y de los horizontes de sentido que dan forma al léxico psicológico. Esta investigación pretende analizar los principales focos metafóricos del vocabulario de la Psicología contemporánea, tal y como aparecen en los artículos de investigación científica de dos revistas chilenas de la corriente principal. Se realizó un análisis cualitativo de contenidos de 104 artículos de dos revistas científicas de Psicología editadas en Chile. Los resultados permiten reconocer una particular dialéctica entre naturalización y psicologización del léxico disciplinar en ambas revistas.

Palabras Clave

focos metafóricos, metáforas, metáforas psicológicas, psicología, vocabulario disciplinar

Processes and constructs: A content analysis of metaphors based on two Psychology journals

Abstract

Major metaphors that shape the discursive field of psychology have been researched (Leary, 1990), but the analysis of metaphorical backgrounds of discipline should be constantly updated, because of the historical mobility of tropes and horizons of meaning that shape the psychological lexicon. This research aims to analyze the main metaphorical foci in the vocabulary of contemporary psychology, as they appear in scientific research papers in two mainstream Chilean journals. A qualitative content analysis of 104 articles in two Psychology journals published in Chile was performed. The results allow us to
recognize a particular dialectic between naturalizing and psychologizing of the discipline lexicon in both journals.

Keywords

discipline lexicon, metaphorical foci, metaphors, psychology, psychology metaphors

Recibido

12 octubre 2013

Aceptado

Cómo citar este artículo:

González de Requena, J.A. (2014). Procesos y construcciones: Un análisis de contenido de las metáforas en dos revistas de Psicología. Psicoperspectivas, 13(2), 174-185. Recuperado el 26 de septiembre de 2014 desde http://www.psicoperspectivas.cl

* Autor para correspondencia:

Juan A. González de Requena . Correo de contacto: jgonzalez@spm.uach.cl

Introducción

El discurso disciplinar de la Psicología no es transparente; aparece enmarcado por toda una trama disciplinar de marcos retóricos, procedimientos operacionales, protocolos estandarizados y reglas metodológicas, que acotan qué puede ser investigado y enunciado. Esta red de dispositivos disciplinares opera siempre sobre un trasfondo de prácticas e intereses sociales, que sobredeterminan el quehacer de la Psicología, de manera que el discurso disciplinar puede terminar funcionando ideológicamente al servicio d e la reproducción de preconcepciones, intereses y relaciones de poder extradisciplinares. El discurso de la Psicología descontextualiza frecuentemente su objeto de investigación del trasfondo socio-histórico: naturaliza, tecnifica y formaliza su proceder y sus categorías (Danziger, 1996).

Como contrapartida, se ha desarrollado toda una Psicología crítica, la cual aborda los mecanismos retóricos que traducen relaciones de socio-históricas de poder e introducen dispositivos de subjetivación, desplegando las modalidades enunciativas y los léxicos específicos de una veredicción psicologizada. Semejante discurso de la Psicología (asociado a la red disciplinar en que se conforma un auténtico complejo Psi) suministraría rendimientos ideológico-políticos al aportar técnicas de gobierno, formatos de legitimación de la autoridad, así como modos de etificación psicológica o normalización de la conducta y del sí mismo (Rose, 1996). De ahí la pertinencia de una investigación que aclare las transformaciones metafóricas en los léxicos disciplinares de la Psicología, con el propósito adicional de interpretar críticamente las transferencias entre dicho vocabulario y la autocomprensión de lo mental y lo psicosocial en la psicología popular; sobre todo cuando el discurso psicológico circula profusamente en nuestra forma de vida y ha psicologizado casi todas las esferas (Graumann, 1996).

Cabe pensar con —Soyland (1994) — que la metáfora tiene relevantes rendimientos retóricos en el discurso disciplinar de la Psicología: en última instancia, la metáfora introduciría ciertos marcos retóricos y presuposiciones en la reconstrucción discursiva de los objetos de la teoría, con diferentes efectos persuasivos a veces en conflicto.

Metáforas del psiquismo

El repertorio de metáforas que se han proyectado sobre los procesos psíquicos en la historia de la Psicología resulta nutrido. A propósito de lo mental, en general, se ha observado cómo las diversas proyecciones metafóricas han contribuido a forjar diferentes modos de autoconciencia y de autocomprensión de la actividad humana (Leary, 1990). De las concepciones de lo mental como aquel espíritu o hálito que insufla la vida, se transitaría a concepciones más inmateriales de lo anímico como algo que se ha de purificar. Los espíritus animales darían paso a las metáforas mecanicistas que han enmarcado la comprensión moderna de lo mental de acuerdo a la analogía del autómata reactivo. Semejante metáfora mecanicista (vigente hasta el conductismo contemporáneo) ha dado forma a toda una dinámica mental que describe los procesos mentales, a través del léxico de las asociaciones, las vibraciones, los impactos, las huellas y las vías. En el caso del psicoanálisis, el repertorio metafórico es exuberante, con proyecciones analógicas provenientes del campo social y político, de la dinámica y la hidráulica, del léxico militar, etc.; comprende metáforas de la energía, la fuerza, la represión, la canalización, la defensa, etc. Por su parte, la investigación contemporánea sobre los procesos cognitivos se pobló de metáforas tecnológicas basadas en la analogía con las telecomunicaciones, los mecanismos de retroalimentación, el procesamiento de información, los dispositivos computacionales, etc. (Leary, 1990). Este tipo de metáforas mecánicas y tecnológicas han cobrado gran importancia en la Psicología contemporánea, debido a que ciertos dispositivos representan rasgos relevantes de las prácticas sociales y cumplen algún rol como sistemas funcionales operativos en una trama social determinada, y no son cosas inertes (Danziger, 1990).

Encontramos numerosas metáforas conceptuales en el lenguaje cotidiano, que hacen referencia a lo mental: metáforas orientacionales que ubican la racionalidad y la consciencia arriba, y la emoción y lo inconsciente abajo. También existen metáforas que entifican o desplazan metonímicamente los procesos mentales bajo la forma de la captación sensorial (ver es palpar, o comprender es ver). Otro tipo, son las metáforas que conciben lo mental por analogía con algún tipo de estructura (la mente como un contenedor cuyos contenidos serían las ideas, la comunicación como transferencia de información), etc., (Hoffman, Cochran & Need, 1990).

Aparte de las metáforas compartidas con el discurso cotidiano (entificaciones, personificaciones, metáforas orientacionales o metáforas estructurales como la del dispositivo, de la construcción o del contenedor), también existen otras metáforas conceptuales que han marcado el curso de la historia de la Psicología: la metáfora óptica, que concibe el entendimiento como un acto de visión o de reflexión de ideas; la visión de lo mental como un acto teatral o como cierta representación y puesta en escena; la metáfora mecanicista, que concibe la mente como un mecanismo de algún tipo (hidráulico, de relojería o computacional) o como algún funcionamiento físico o químico (atracción gravitatoria o composición). La Psicología cognitiva contemporánea congrega todo un ejército de metáforas conceptuales que proceden de ámbitos tan diversos como las máquinas, la construcción, las locaciones y vías, los niveles y orientaciones, la visión y los espejos, el lenguaje y la lógica, los procesos; o que se sustentan en algún tipo de personificación o entificación (Hoffman et al., 1990).

Pero no solo la concepción de los procesos cognitivos está tapizada de metáforas, sino también la investigación sobre las bases neuropsicológicas y el funcionamiento cerebral subyacente a la cognición. No en vano la neuropsicología ha integrado numerosas metáforas provenientes de las telecomunicaciones, de los sistemas de control ingenieril, de la ciencia computacional o, incluso, de la holografía (Pribram, 1990).

Como se puede apreciar, a través de toda esta constelación de metáforas relativas a la cognición y sus bases, existe cierta diferencia entre aquellas metáforas que enfatizan cómo los procesos cognitivos reproducen, interiorizan o reflejan pasivamente el mundo (la mente como espejo, tableta, pizarra, conducto o receptor) y las metáforas que resaltan el aspecto productivo y activo de la cognición (la labor de la mente como iluminación, como construcción, como codificación o como cartografía) (Bruner & Feldman, 1990).

La gama de metáforas empleadas en la concepción del psiquismo cubre prácticamente la totalidad de los procesos cognitivos y no podemos sino entregar un apretado resumen, a través de la panorámica que ofrecen Hoffman et al. (1990). En el caso de la percepción, encontramos metáforas conceptuales que equiparan el proceso de percibir con algún tipo de fuente analógica: la ingesta de la información, una gestión económica de ésta, un proceso de medición de la magnitud de sensaciones, atributos y valores , el uso de un instrumento que requiere calibración o ajuste, etc. Además, la Psicología de la percepción introduce numerosas expresiones metafóricas a través de la noción de umbrales perceptuales, ya sea que éstos se conciban como un límite espacializado, una superficie de emergencia o una función cuantitativa. En el caso del reconocimiento de patrones, algunos modelos en Psicología de la percepción hacen intervenir algunos detectores de rasgos y toda una jerarquía de demonios computacionales que posibilitan el procesamiento de los datos y la decisión de qué se percibe. Otras veces, al proceso perceptual se le da metafóricamente una dirección de arriba hacia abajo o de abajo hacia arriba así como se le atribuye un orientación del exterior al interior o del interior hacia el exterior en que la información se recoge.

Asimismo, los procesos atencionales también han suscitado numerosas metáforas, como la analogía de las telecomunicaciones que compara la atención con una transmisión de señales, que son detectadas y filtradas, para evitar cuellos de botella o sobrecargas de información. La Psicología de la atención ha postulado metafóricamente la existencia de cierto estado de activación, de un muestreo selectivo o del sombreado del mensaje no atendido; o se ha planteado la existencia de un filtro atencional, ha dado cuenta de las formas de focalización o ha apelado a la capacidad del espacio mental para explicar la limitación de nuestra capacidad de prestar atención (Hoffman et al., 1990).

En cuanto a la memoria, las metáforas implicadas en su concepción provienen mayoritariamente de los diferentes formatos de inscripción con que la humanidad ha forjado memorias auxiliares exteriores. El vocabulario del pensamiento occidental acerca de la memoria está sembrado de términos metafóricos alusivos al modo en que las impresiones se inscriben en alguna superficie o dispositivo tecnológico, ya se trate de tablillas de cera, pizarras, cuadernos de notas, libros, daguerrotipos, fotografías, registros fonográficos, cámaras cinematográficas, soportes digitales, sistemas computacionales, hologramas, redes interconectadas, etc. Existen otras metáforas de la memoria que giran en torno a algún espacio contenedor de la información, ya se trate de sótanos, depósitos, almacenes, archivos; en ocasiones, los espacios de la memoria consisten en construcciones y edificios, o en teatros y escenarios. En algunos casos, se recurre a alguna metáfora espacial subyacente que vincula la memoria a algunos paisajes, tales como campos o laberintos y se representa figurativamente el aspecto elusivo del recuerdo mediante las imágenes de las grutas o de la profundidad abisal (Draaisma, 2000).

La teoría de la conducta y del aprendizaje conductual no está exenta de metáforas, pese al celo experimental de algunos de sus cultores. En efecto, la teoría conductual ha proyectado sobre su objeto todo un repertorio figurativo que comprende la existencia de reflejos psíquicos, cadenas asociativas de estímulos y respuestas, la selección y refuerzo ambiental de la conducta por ensayo y error, así como todo un repertorio de dispositivos de retroalimentación. Las perspectivas neoconductistas convirtieron el laberinto y el mapa en auténticas metáforas heurísticas, también se sirvieron de la analogía de la máquina para dar cuenta del comportamiento humano y animal, en términos de una compleja mecánica de conductas condicionadas o apelaron a cierta economía biológica derivada de la selección ambiental y de la extinción de la conducta (Smith, 1990). Los mecanismos de retroalimentación propuestos a la hora de dar cuenta de la conducta motora presuponen que el comportamiento se compara con comandos almacenados y postulan bucles abiertos o cerrados de aprendizaje, dependiendo de si la retroalimentación se traduce en una revisión posterior al acto o en un monitoreo constante de la conducta en ejecución (Hoffman et al., 1990).

En cuanto a la inteligencia, existen algunas metáforas que realizan una proyección figurativa orientada al mundo interno del individuo. Esto ocurre en la analogía geográfica (la inteligencia como mapa de la mente o cartografía de las locaciones y funciones de la actividad intelectual), computacional (la inteligencia como programación de un dispositivo de procesamiento de información o de computación simbólica), biológica (la inteligencia como desempeño funcional del cerebro y de las redes neuronales) y epistemológica (la inteligencia como estructuración del conocimiento y desarrollo hacia un equilibrio lógico). Otras teorías de la inteligencia introducen metáforas orientadas al entorno externo, como las analogías antropológicas o sociológicas, que representan la inteligencia como construcción cultura l o como internalización de procesos sociales. Además, en la teoría de la inteligencia se encuentran metáforas mixtas, como la teoría triárquica, que aúna motivos sociopolíticos y computacionales o como la teoría de las inteligencias múltiples, que combina sobre todo motivos geográficos y biológicos, al sostener cierta modularidad de la inteligencia (Sternberg, 1990).

Los procesos psicológicos de la motivación y la emoción han atraído numerosas proyecciones metafóricas. Las emociones han sido representadas metafóricamente como algún tipo de sentimiento interior (una experiencia que te toca o se escucha), como respuestas orgánicas o viscerales (cuando hierve la sangre o se parte el corazón), como la presencia de un resto animal que opera en el seno de la naturaleza humana (en la respuesta brutal), como un tipo de afección cercano a la enfermedad de la mente (cuando se experimentan los celos patológicos o la ira enfermiza) o como fuerzas pulsionales (que impulsan o se canalizan en el comportamiento). A este repertorio metafórico, habría que añadir la metáfora contemporánea de corte dramatúrgico, que compara las emociones con actuaciones sociales o con guiones socio-culturales (Averill, 1990).

En lo que concierne a la motivación, ha sido analógicamente representada a través de cinco metáforas básicas: la visión de los determinantes de la conducta como poderes controladores que hacen de los seres humanos auténticos peones o títeres de agencias imponderables; la idea de que las personas son capaces de controlar su acción y se perfilan como agentes de lo que realizan; la concepción naturalista de tendencias inherentes, que hacen que quien actúa opere como una entidad natural; el paradigma que hace de la conducta humana un proceso corporal y de la persona un simple organismo; o la visión mecanicista de la motivación como fuerzas internas, que hace de la persona un autómata o máquina (McReynolds, 1990).

La Psicología social también realiza algunas proyecciones metafóricas al concebir la conformación y naturaleza de la actividad grupal. Algunas de las analogías más asentadas en nuestras tradiciones intelectuales involucran una concepción de los grupos humanos como un organismo individual o colectivo. También invocan la representación figurativa de un animal regido por sus instintos y con frecuencia irracional o apelan a una estructura física, ya sea la construcción arquitectónica o algún tipo de ensamblaje mecánico. En la Psicología social de la era científica, la vida social ha sido metafóricamente concebida como un laboratorio de experimentación animal; como un mecanismo conductual sujeto a autorregulaciones o a dispositivos computacionales; como una interacción simbólica en que tiene lugar un plexo de relaciones significativas; como un mercado en que interactúan intereses con vistas a la maximización de las utilidades o como un escenario dramatúrgico en que se ponen en escena roles de acuerdo a ciertos guiones (Gergen, 1990).

En el caso de la Psicología clínica y de la psicopatología, existe un abundante cuerpo de metáforas referentes tanto a la caracterización de la conducta involuntaria y sus formas, en cuanto a la representación de las modalidades de intervención terapéutica. La salud y la enfermedad mental ya pueden ser consideradas construcciones metafóricas forjadas por analogía con los procesos orgánicos y con el lenguaje biomédico (Szasz, 1981). También existe un sustrato metafórico en gran parte del vocabulario diagnóstico de la psicopatología (término tan metafórico como el de enfermedad mental): en la categorización de la histeria, la esquizofrenia o el desorden de personalidad limítrofe, por ejemplo, subyacen proyecciones metafóricas espaciales y entificaciones orgánicas de las formas de comportamiento involuntario. Incluso la intervención terapéutica aparece recubierta de proyecciones analógicas, como una cura espiritual o moral, una modificación conductual, una relación dialógica o transferencial, alguna forma de consejería, un tratamiento médico o algún tipo de entrenamiento personal (Sarbin, 1990).

Cabe preguntarse si existe algún patrón de evolución en los complejos repertorios de metáforas que atraviesan todos los ámbitos de la Psicología. Gentner y Grudin (1985) realizaron un estudio longitudinal de los tipos de metáfora utilizados en los artículos de una de las principales revistas científicas de Psicología, Psychological Review, durante gran parte del siglo XX (1894 y 1975), pudiendo trazar un cuadro general de los tipos de metáfora que aparecen en la literatura psicológica, así como su evolución en el tiempo.

En lo que respecta a los tipos de metáfora, se observa un predominio de cuatro categorías: las metáforas que comparan los procesos psíquicos con algún tipo de criatura animada; las proyecciones metafóricas que asimilan lo mental a algún proceso neuronal; las metáforas espaciales que localizan los procesos mentales o los conciben por analogía con direcciones o contenedores y, finalmente, las representaciones figurativas de lo mental en términos de alguna clase de sistema, ya sea físico, orgánico, matemático, mecánico o computacional.

En cuanto a la evolución temporal de las metáforas psíquicas, cabe reconocer cierta tendencia de largo plazo al reemplazo o desplazamiento en las metáforas hegemónicas, de manera que el predominio de las metáforas espaciales y la analogía de las entidades animadas durante las primeras décadas, habría dado paso —a partir de los años treinta— a un preponderancia de las metáforas sistémicas (sobre todo computacionales) y, en menor medida, espaciales (Gentner & Grudin, 1985). En todo caso, dado el carácter cambiante de las descripciones metafóricas y el constante desplazamiento de proyecciones analógicas, los tipos de metáforas categorizados y las tendencias evolutivas esbozadas hasta el presente no pueden considerarse como un cuadro cerrado. Se impone así la urgencia de tomar el relevo en la indagación de los sustratos metafóricos, que subyacen a la configuración del campo de la Psicología. No solo está en juego cierta autoconciencia crítica de los usos y abusos de la metáfora en la retórica de la Psicología, sino también el cultivo cuidadoso de las posibilidades inventivas, heurísticas, teóricas y didácticas que la metáfora aporta al discurso disciplinar.

Método

En esta investigación nos propusimos identificar los principales tipos de desplazamiento metafórico que enmarcan el estilo retórico y epistemológico de la Psicología actual, en los artículos de dos revistas chilenas de la disciplina. Este estudio del discurso disciplinar de la Psicología se centra, en un género de discurso académico que tiene la particularidad de cristalizar y difundir los resultados de la investigación de vanguardia, de manera que es el más utilizado —tanto por círculos académicos como profesionales— cuando se trata de obtener información actualizada y adquirir conocimiento de punta (Parodi, 2009).

Concretamente, este estudio del estilo metafórico del discurso de la Psicología actual se realizó mediante un análisis de contenido cualitativo de los artículos de investigación científica de dos revistas chilenas de Psicología.

En este contexto, el análisis de contenido se concibe como un tipo de análisis de ciertos textos, el cual hace posible establecer frecuencias temáticas por medio de procedimientos sistemáticos y confiables. Todo esto con el fin de poder formular inferencias válidas sobre el contexto de producción y recepción de los textos (o, en esta investigación, la relación entre la forma y función de la expresión estilística) (Bardin, 1996; Krippendorf, 2004).

El análisis de contenido del estilo discursivo tiene un carácter más cualitativo e inductivo, ya que obtiene y agrupa sus categorías de análisis a través de la comparación constante con los textos analizados, así como asume el carácter contextual, local y situado de las categorizaciones e interpretaciones propuestas (Mayring, 2000). Como es característico de los análisis de contenidos, el momento interpretativo se considera crucial y, en esta investigación, se lleva a cabo desde una perspectiva crítica. La interpretación de los resultados de este estudio comparte con el análisis crítico de discurso cierta preocupación por develar algunos modos de legitimación ideológica y se sostiene en la teoría discursiva de la ideología propuesta por Rossi-Landi (1980), cuyas categorías se emplean como marco interpretativo.

Corpus textual

El corpus textual analizado corresponde a una muestra representativa proporcional estratificada de los artículos publicados entre el 2007 y el 2011, en dos revistas chilenas de Psicología generalistas e indizadas: Revista de Psicología de la Universidad de Chile y Psykhé de la Universidad Católica de Chile.

La muestra (calculada con un margen de error de un 5%, un nivel de confianza de un 94%, y un nivel de heterogeneidad del 50%) fue realizada a partir de 145 artículos, 87 de Psykhé y 58 de la Revista de Psicología. El corpus final incluye un total de 104 artículos, de los cuales 61 provienen de Psykhé y 43 de la Revista de Psicología. Se excluyen los artículos que no presentan una estructuración acorde a las normas para artículos de investigación científica, como ocurre en el caso de editoriales y homenajes o de artículos sin resumen y/o palabras clave.

Se escogen estas dos revistas por la cobertura temática generalista de ambas publicaciones, que permite obtener una perspectiva amplia de las líneas de la Psicología chilena (a diferencia de otras revistas especializadas en algún área disciplinar particular). Además, se considera la indización de ambas publicaciones, en la medida en que ello garantiza la revisión por pares, la selección y el reconocimiento de la calidad de los artículos publicados. En ese sentido, la Revista de Psicología es la de más larga data en Chile y se encuentra indizada en la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe (Redalyc) y en Latindex, en tanto que la revista Psykhé está indizada en la Scientific Electronic Library Online (Scielo) y en Redalyc.

En la Tabla 1 se da cuenta del corpus utilizado en la investigación.

Tabla 1
Muestra de los artículos investigados

Revista de Psicología Psykhé
Artículos Porcentaje Artículos Porcentajes
Psicología Clínica 18 41.9% 10 16.4%
Psicología Social 10 23.3% 15 24.6%
Psicología Educacional 4 9.3% 18 29.5%
Psicología General 6 14.0% 13 21.3%
Otras especialidades (laboral, organizacional, forense y ciencias sociales) 5 11.6% 5 8.2%
Total 43 100.1% 61 100%

 Procedimiento de análisis

Existen algunos procedimientos establecidos para el reconocimiento de metáforas, como el Procedimiento para la Identificación de la Metáfora (MIP) propuesto por el Pragglejaz Group (2007)En primer lugar, se lee todo el texto para tener una comprensión general del significado. Luego, se determinan las unidades léxicas y su significado contextual, así como se determina si la unidad léxica tiene algún otro significado básico más concreto, vívido o históricamente anterior. A continuación, se decide si el significado contextual contrasta con el significado básico, pero resulta comprensible al compararlo con él; en ese caso, la unidad léxica se marca como metafórica (Pragglejaz Group, 2007).

En nuestra investigación, el interés se centra en aquellas expresiones metafóricas que no son simples modulaciones estilísticas u ornamentales ocasionales. Por eso, se considerarán tan solo las metáforas conceptuales constitutivas, que recurrentemente dan forma a la estructura conceptual del texto, al introducir proyecciones de sentido, mediante unidades léxicas que resultan extrañas a los tesauros de la disciplina o infrecuentes en el vocabulario establecido de la Psicología. Por otra parte, se asume que las principales metáforas conceptuales y las proyecciones figurativas constitutivas de la Psicología actual se realizan en expresiones léxicas analizables. Si bien el efecto metafórico resulta siempre inseparable de las interacciones que tienen lugar en el enunciado completo y en el marco discursivo (Ricoeur, 2001), toda metáfora exhibe un tema y un vehículo (Richards, 1936), un marco y un foco (Black, 1954), o un dominio objeto y un dominio fuente (Kövecses, 2010). Por esto, la presente investigación se centra particularmente en categorizar los vehículos, focos o dominios fuente, a partir de los cuales se realiza la enunciación metafórica. Así, se adaptó el Procedimiento para la Identificación de la Metáfora (MIP) de la siguiente manera: (1) leer el título, resumen y palabras claves del artículo para tener una comprensión general del asunto; (2) realizar un conteo de palabras y determinar la frecuencia de las unidades léxicas que aparecen en el artículo, para identificar aquellos términos extraños al tesauro de la Psicología (Universidad de Buenos Aires, 2009) que aparecen c on frecuencia en el texto; (3) identificar las unidades léxicas (agrupando nombres, verbos y adjetivos que comparten raíz semántica) ajenas al léxico disciplinar y que aparezcan con una cierta frecuencia en el artículo (como mínimo, cuatro veces, esto es un 0.05% calculado sobre las 8000 palabras que suele tener un artículo); (4) buscar el significado contextual de la unidad léxica en los enunciados del artículo en los que aparece, y comparar ese significado contextual con los usos básicos habituales del término (tal y como aparecen registrados en el Diccionario de la Real Academia Española); (5) si el significado contextual de la unidad léxica en los enunciados del artículo contrasta con los significados básicos del término recogidos en el diccionario, pero resulta comprensible al compararlo con ellos, marcar la unidad léxica como un foco metafórico, que genera efectos figurativos en el enunciado metafórico.

Una vez codificadas las unidades léxicas que constituyen focos metafóricos, se agrupan inductivamente las metáforas en familias de categorías, obtenidas a partir de las metáforas conceptuales que comparten los diversos dominios fuente. Además, se clasifican las metáforas conceptuales en tres dominios de propiedades (naturales, socio-naturales y sociales), para explorar los rendimientos ideológicos introducidos por desplazamientos categoriales en cada tipo de metáfora conceptual relativa al psiquismo. Podríamos considerar —con Rossi-Landi (1980)— que en la reproducción discursiva de lo social existe cierta gradación de las propiedades y universos de discurso, de manera que cabe distinguir entre propiedades naturales (lo fácticamente dado en el mundo objetivado), propiedades socio-naturales (los objetos mediados por la producción social y las necesidades hum anas) y propiedades sociales (las construcciones constitutivamente simbólicas, reflexivas e institucionales que emergen de las relaciones sociales). El desplazamiento indiscriminado de un universo de discurso a otro no solo acarrea confusiones categoriales, sino que, de esa manera, se suscitan diversas modalidades ideológicas auto-delusorias, como la reificación (cuando lo socio-natural se representa como natural), la cosificación (en que lo social aparece como naturaleza), la entificación (cuando lo social se presenta como socio-natural) o la mistificación (cuando lo social aparece sobrenaturalmente investido) (Rossi-Landi, 1980).

Pues bien, las distintas familias de focos metafóricos reproducidos en el discurso de las dos revistas de Psicología se pueden remitir a los universos de discurso social, socio-natural y natural, de manera que se patenticen los desplazamientos ideológicos prefigurados a través de las metáforas disciplinares. El conteo de las unidades léxicas, la codificación de las expresiones metafóricas (la identificación contextual de los focos metafóricos) y la creación de familias de categorías se realizaron mediante el programa de análisis cualitativo Atlas.ti en su versión 7.0.

 Resultados

De acuerdo al procedimiento de identificación de metáforas especificado, se logró reconocer un amplio repertorio de focos o vehículos metafóricos, los cuales conformaban una expresión metafórica solo al vincularse a alguna unidad léxica relativa a lo psicológico, a lo social o a lo psicosocial. Por ejemplo, el foco metafórico construcción permite realizar expresiones metafóricas como construcción de la identidad o construcción sexual; el término proceso es el vehículo de metáforas como proceso mental o proceso familiar; la unidad léxica sistema configura metáforas como sistema de creencias o sistema social. Se trata de focos metafóricos que introducen alguna proyección cognitiva en el dominio conceptual de la Psicología, desde otros ámbitos experienciales diferentes, de manera que posibilitan la realización de metáforas conceptuales genuinas. En ese sentido, expresiones metafóricas como construcción de la identidad o estructura psíquica realizan la metáfora conceptual la mente es una edificación.

Se encontraron 135 focos metafóricos diferentes en los artículos de investigación científica. Los focos metafóricos con una frecuencia superior a 15 ocurrencias fueron los siguientes: proceso (48), construcción (32), sistema (21), estructura (17) y rol (16). Con menor frecuencia aparecieron los siguientes focos metafóricos aplicados a expresiones metafóricas mentales o psicosociales: espacio, mecanismo y positivo (13), marco y negativo (9), actor (8), patrón, procesamiento, red y salud (7), lógica y recurso (6), código, dinámica, dispositivo, entrenamiento, estrategia y lugar (5), campo, competencia, flexibilidad, interior y límite (4), y aparato, circuito, emisión, escenario, narración, reactivo, relato y retroalimentación (3).

Por otra parte, los focos metafóricos fueron agrupados en familias que suministran las principales metáforas conceptuales de la Psicología contemporánea. Presentaremos estas familias según la frecuencia de su empleo (Figura 1).

Sin título2

Figura 1: Frecuencia de las principales familias de focos metafóricos en los artículos de las revistas analizadas

En primer lugar, se integró bajo el concepto de vehículos fisicomórficos a todos aquellos focos metafóricos que realizan la metáfora conceptual el psiquismo tiene propiedades físicas. Entre estos focos que proyectan sobre lo mental o lo psicosocial propiedades del mundo físico, destacando: proceso, sistema, dinámica, flexibilidad, emisión, reactivo, ciclo, clima, fuerza, impacto, movilidad, adherencia, atractor, vector, velocidad, carga, conglomerado, constelación, contención, equilibrio, fluidez, formación, fragilidad, fusión, huella, marcador, movimiento, oscilación, resiliencia, saturación, tensión. Se caracterizó como focos metafóricos espaciales a los vehículos que permiten expresar la metáfora conceptual el psiquismo ocupa lugar en el espacio. Se trata de focos que permiten proyectar sobre el dominio de lo mental aspectos del dominio conceptual del espacio, como en los siguientes casos: espacio, marco, área, lugar, campo, interior, límite, distancia, foco, línea, anverso, barrera, desplazamiento, desviado, dirección, eje, externalizante, interfaz, internalizante, mapeo, proyección, reverso, separación, sesgo, simetría, solapamiento, subyacente, superficial o zona.

Bajo el nombre de focos tecnomórficos, se agrupan aquellos vehículos que realizan la metáfora conceptual el psiquismo es un producto artificial. Estos focos proyectan sobre lo psicosocial o lo mental elementos de las tecnologías o técnicas productivas, tales como: mecanismo, patrón, procesamiento, red, dispositivo, aparato, circuito, retroalimentación, automático, tecnología, canal, desacoplada, desconexión, diagrama, equipamiento, herramienta, maquinaria, medio o pantalla.

Los vehículos metafóricos que realizaban la metáfora conceptual el psiquismo es una edificación fueron descritos como arquitectónicos. Los focos metafóricos que proyectan sobre lo psíquico o lo social aspectos relacionados con la construcción de edificios son los siguientes: construcción, estructura, anclaje, andamiaje, fachada y módulo.

Otra familia de focos metafóricos relativamente frecuente fue categorizada como vehículos logomórficos, en la medida en que se trataba de expresiones de la metáfora conceptual el psiquismo es un lenguaje. Estos focos proyectan sobre lo mental o lo psicosocial rasgos propios del dominio lingüístico y de las estructuras simbólicas que conforman el discurso, por ejemplo: positivo, negativo, lógica, código, relato, narración, lectura, diálogo, escritura, historia, voz, texto, símbolo, premisa, persona y nombre.

Con menor frecuencia, aparecen otras familias de focos metafóricos en los artículos de investigación de las revistas analizadas. Bajo la categoría de vehículos teatrales, se agrupan los focos que permiten la realización de la metáfora conceptual el psiquismo es una dramatización. Los focos teatrales hacen posible proyectar sobre lo mental o lo psicosocial aspectos de ámbito dramatúrgico: rol, actor, escenario, escena, papel, repertorio, develación o enmascaramiento.

Los vehículos que permiten la expresión de la metáfora conceptual el psiquismo es una sociedad se categorizaron como focos sociomórficos. Estos proyectan, en el ámbito mental, algunas características de los grupos humanos, de los vínculos sociales o de la actividad socio-política, como: jerarquía, juego, mediación, cultura, excepción, imperativo, ley, padre, promesa, régimen y ritual.

Los focos metafóricos designados como militares se caracterizan por realizar la metáfora conceptual el psiquismo es una guerra. En estos vehículos bélicos, se proyectan sobre la vida psíquica o psicosocial características de un ejército en guerra: estrategia, entrenamiento, defensa, ataque y movilización.

Algunos focos metafóricos se categorizaron como económicos, pues permitían la expresión de la metáfora conceptual el psiquismo se negocia. A través de estos se proyectan en el psiquismo o en lo psicosocial características del dominio del mercado: recurso, competencia, capital, negociación y gestión. Finalmente, se hallaron focos metafóricos que fueron incluidos en la familia de los vehículos biomórficos, por considerar que realizaban la metáfora conceptual el psiquismo es un organismo viviente. Estos tópicos le atribuyen a lo mental o a lo psicosocial características de los sistemas vivientes y de las formas de vida orgánica, como ocurre en los siguientes términos: salud, trauma, muerte, mórbido o mirada.

Al clasificar los focos metafóricos de acuerdo a las categorías de Rossi-Landi (1980), los vehículos metafóricos fisicomórficos, espaciales y biomórficos se incluyeron en un universo de discurso natural (pues presentan el psiquismo como algo objetivamente dado). Los focos tecnomórficos, arquitectónicos y económicos se asociaron a un universo de discurso socio-natural (prefiguran lo psíquico como alguna forma de producción material o de administración de las necesidades). Finalmente, los focos logomórficos, dramatúrgicos, sociomórficos y militares se enmarcaron en un universo social de discurso (que inviste lo mental como agencias sociales). Como se aprecia en la Figura 2, predominan los focos metafóricos que naturalizan el asunto de la Psicología.

Sin título3

Figura 2: Frecuencia de las metáforas del dominio natural, social y socio-natural en los artículos de las revistas de
Psicología analizadas

Discusión y conclusiones

Una mirada atenta a los vehículos metafóricos que realizan metáforas conceptuales en los artículos de investigación científica de las revistas analizadas permite distinguir ciertos desplazamientos de sentido claves, que prefiguran y enmarcan el campo disciplinar de la Psicología contemporánea en ambas publicaciones.

El universo metafóricamente prefigurado en el discurso disciplinar de los artículos de investigación científica de las dos revistas analizadas se caracteriza por cierta hegemonía de una representación naturalizada de lo mental y lo psicosocial, debido al predominio de las metáforas conceptuales naturalistas. En consecuencia, a través de esta prefiguración metafórica naturalizada, el universo de discurso de las dos revistas de Psicología se encontraría enmarcado, sobre todo, por desplazamientos ideológicos que promueven la reificación y la cosificación de lo mental y lo psicosocial. Ahora bien, la prefiguración metafórica del universo del discurso de las dos revistas Psicología, en términos de focos sociales o socio-naturales, no está exenta de características ideológicas y también introduce representaciones imaginarias socialmente necesarias, bajo la forma de entificaciones y mistificaciones (que tan pronto reducen instrumentalmente lo social, como eluden las condiciones materiales estructurales que hacen posible la producción de lo social).

Lo que está en juego en la prefiguración metafórica del universo de discurso de las dos revistas de Psicología —y en los desplazamientos ideológicos que invisten su campo— es, en gran medida, la autocomprensión de las prácticas sociales y la atribución lingüística de la agencia social. En efecto, el análisis crítico del discurso nos ha familiarizado con la idea de que, a través del discurso, se lleva a cabo una recontextualización de las prácticas sociales. Esta modificaría los guiones de la acción social, ya sea mediante ciertos desplazamientos y reubicaciones de roles en la representación de los actores sociales o mediante una redescripción de la agencia (desdibujándola, abstrayéndola y esencializándola o invistiéndola simbólicamente) (Van Leeuwen, 2008).

Así, pues, tiene lugar cierta redefinición de la acción humana significativa cuando el universo de discurso de la Psicología aparece básicamente revestido de metáforas naturalistas y se presenta como un conjunto de procesos y espacios psíquicos y psico-sociales; o cuando se prefigura lo mental bajo la forma entificada de una construcción. La metáfora construccionista desborda las metáforas arquitectónicas tradicionales fundacionalistas de la base, los cimientos y las estructuras: exagera una agencia sin sujeto, en vez de desdibujarla. En ese sentido, la metafórica construccionista resulta afín a la dramatúrgica, que también parece consagrar la acción encarnada y la iniciativa de la escenificación, aunque sea bajo la forma de un desempeño de roles en escenarios predeterminados, esto es, como personaje de guiones predeterminados. En fin, si las metáforas fisicomórficas, espaciales o biomórficas tienden a desdibujar la agencia —naturalizándola—, las metáforas tecnomórficas, arquitectónicas o económicas proveen una representación instrumental de las prácticas sociales (que oblitera la autonomía relativa de las relaciones e instituciones sociales). Por su parte, las metáforas logomórficas, dramatúrgicas o sociomórficas inducen cierta mistificación de lo social, al investirlo como texto, escenificación o institución autorreferente (al margen de las condiciones materiales de la producción social).

En anteriores investigaciones, se han interpretado de diversas maneras el sentido y las tendencias de los desplazamientos metafóricos. Se ha señalado que las metáforas evolucionan con las transformaciones tecnológicas (en la medida en que las tecnologías proporcionan las más vívidas analogías al constituir extensiones externas de nuestra experiencia) (Draaisma, 2000). También se ha sostenido que, en la Psicología contemporánea, ha habido un reemplazo de las metáforas tradicionales ya sea por metáforas sistémicas (Gentner & Grudin, 1985), ya sea por metáforas dramatúrgicas y construccionistas (Averill, 1990; Gergen, 1990,1996).

Ahora bien, el análisis de los focos metafóricos que predominan en los artículos de investigación científica muestra otro panorama: el campo de la Psicología contemporánea aparece investido metafóricamente sobre todo por metáforas fisicomórficas o espaciales.El efecto constitutivo difuso y de raíz de ese tipo de metáforas naturalistas, que operan como representaciones colectivas de fondo, no resulta desmentido por el hecho de que el foco metafórico construcción figure a título individual entre las metáforas más recurrentes y sirva ideológicamente de etiqueta de autodescripción de cierto construccionismo, que prima en muchos ambientes de la Psicología actual.

Las metáforas tecnomórficas o dramatúrgicas, así como el universo de discurso socio-natural y social que prefiguran, no tienen tanto peso como las metáforas naturalistas que saturan los textos de Psicología de las dos revistas. Con respecto a las metáforas sistémicas (Gentner & Grudin, 1985), resulta preciso observar que estamos ante una categoría demasiado amplia que parece cubrir casi cualquier tipo de metáfora estructural en que se proyecten relaciones analógicas entre dominios organizados. Al fin y al cabo, se podría categorizar como sistémica la metáfora basada en la analogía con un organismo biológico, con un mecanismo tecnológico o con una estructura matemática, entre otros sistemas. Si atendemos a los significados biológicos, matemáticos y tecnológicos de la noción de sistema, la metáfora atraviesa los universos de discurso natural, social y socio-natural, pero de modo tal que los naturaliza, en la medida en que un sistema resulta concebido un todo relacional dinámicamente autoorganizado. En ese sentido, el frecuente uso de metáforas sistémicas va de la mano con la hegemonía del tipo físico-mórficas y de la prefiguración metafórica naturalista del universo de discurso en las dos revistas de Psicología.

Una de las conclusiones críticas de nuestra investigación es que, para reconocer a cabalidad el efecto metafórico de una expresión, resulta preciso atender a los horizontes socio-históricos de sentido y a los diferentes usos discursivos sedimentados históricamente en las unidades léxicas. Y es que resulta insuficiente el simple análisis semiótico o semántico de la metáfora, que se concentra básicamente en las sustituciones por semejanza o en las interacciones predicativas que tienen lugar a partir de los significados de las palabras recogidos en el diccionario y en el contexto del enunciado. En ese sentido, las metáforas hegemónicas del discurso de las dos revistas de Psicología se comprenden mejor cuando se interpretan a partir de los usos históricos sedimentados en cada foco metafórico. Los usos históricamente sedimentados no solo arrojan luz sobre el efecto metafórico y sobre el tipo de proyección figurativa producidos por la expresión, sino también nos permiten explicar las tendencias históricas en los desplazamientos metafóricos y entender el carácter innovador de ciertos modos de emplear los expresiones, al situarlos sobre el contexto de los empleos habituales en cierto momento. Tal vez sea preciso, ampliar la indagación sobre la metáfora —y una metaforología posible— con una hermenéutica e, incluso, una pragmática histórica que dé cuenta de los desplazamientos en los horizontes socio-históricos de los usos discursivos.

Desde ese punto de vista, las metáforas predominantes en el discurso de las dos revistas de Psicología, vehiculadas mediante términos como proceso o construcción, operan como foco metafórico en tanto arrastran y connotan los sentidos de usos históricamente sedimentados. Por ejemplo, existe toda una serie de trayectorias en el desplazamiento de sentido del término proceso, que permiten comprender su potencial efecto metafórico en el contexto del discurso psicológico.

Si examinamos los usos del término proceso, registrados en el Corpus Diacrónico del Español de la Real Academia Española de la Lengua (2013), se observa que los contextos discursivos de utilización del vocablo se han modificado paulatinamente. Entre los siglos XVI y XIX, más de la mitad de los usos aparecen en obras de prosa jurídica e histórica y el término proceso se refiere habitualmente a causas judiciales (solo marginalmente se emplea con el sentido de la duración temporal, de las peripecias personales, del curso narrativo o del cauce natural de las cosas). Sin embargo, en el curso del siglo XX, el término proceso aparece sobre todo en obras científicas o didácticas y los usos del vocablo se diversifican: aun cuando se extienden los usos relativos a secuencias ordenadas de la naturaleza o a procedimientos instrumentales y aunque sigue vigente el sentido de causa judicial, predomina la referencia a algún desarrollo personal, psíquico o social (Real Academia Española, 2013).

En cierto modo, el uso psicologizado del término proceso reinventa los empleos históricamente sedimentados, produce un desplazamiento de sentido al recontextualizar y redistribuir los usos del vocablo, de manera que, al hablar de procesos psíquicos o procesos sociales, no solo se connota algún desarrollo psicosocial, sino también cursos naturales y secuencias procedimentales.

En el caso del término construcción cabe trazar una deriva semejante en los usos socio-históricos, que habría hecho posible cierta psicologización del vocablo y la generalización de su empleo como foco metafórico en el discurso de la Psicología y las ciencias sociales. De acuerdo al Corpus Diacrónico del Español (Real Academia Española, 2013), entre los siglos XVI y XVII, el término se emplea mayoritariamente en referencia a la estructura gramatical y, en menor medida, en el sentido de alguna obra ejecutada, sobre todo en el ámbito de la edificación, aunque también en el armado de naves; muy marginalmente se emplea para referir alguna disposición ordenada.

A partir del siglo XVIII y hasta el XIX, se impone masivamente el empleo del término que se refiere a la ejecución de obras, ya se trate de la edificación, del armado de naves o de la actividad productiva; de manera marginal figuran los usos relativos a la composición ordenada o a la estructura gramatical. En el siglo XX se produce una significativa redistribución de los usos del término, de manera que, aunque predomina la referencia a la obra producida (arquitectónica, naval o fabril), se abre camino el empleo psicosocial del término, en relación a la conformación de las identidades y los vínculos sociales. De ese modo, también asistimos a cierta psicologización del término construcción y a la utilización creciente del vocablo como foco metafórico, que no solo connota aspectos productivos e instrumentales en referencia a la constitución del sujeto y lo social, sino que además remarca la contingencia y modificabilidad de las construcciones psíquicas o sociales.

Cabe concluir, pues, que la naturalización metafórica del universo de discurso de las dos revistas de Psicología, a través de focos metafóricos fisicomórficos y espaciales, tiene como reverso una notoria psicologización de los léxicos movilizados como vehículos de expresión metafórica.

Referencias

  1. Averill, J. (1990). Inner feelings, works of the flesh, the beast within, diseases of the mind, driving force, and putting on a show: Six metaphors of emotion and their theoretical extensions. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 104-132). New York: Cambridge. University Press.
  2. Bardin, L. (1996). Análisis de contenido. Madrid: Ediciones Akal.
  3. Black, M. (1954-1955). Metaphor. The proceedings of the Aristotelian Society, 55, 273-294.
  4. Bruner, J. & Feldman, C. F. (1990). Metaphors of consciousness and cognition in the history of psychology. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 230-238). New York: Cambridge University Press.
  5. Danziger, K. (1990). Generative metaphor and the history of psychological discourse. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of psychology (pp. 331-357). New York: Cambridge University Press.
  6. Dazinger, K. (1996). The practice of psychological discourse. En C. F. Graumann & K. J. Gergen (Eds.), Historical dimensions of psychological discourse (pp. 17-35). Nueva York: Cambridge University Press.
  7. Draaisma, D. (2000). Metaphors of memory: A history of ideas about the mind. Cambridge: Cambridge University Press.
  8. Gentner, D. & Grudin, R. (1985). The evolution of mental metaphors in Psychology: A 90-year perspective. American Psychologist, 40(2), 181-192.
  9. Gergen, K. (1990). Metaphor, metatheory, and the social world. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 267-299). New York: Cambridge University Press.
  10. Gergen, K. (1996). Metaphors and monophony in the twentieth-century psychology of emotions. En C. F. Graumann & K. J. Gergen (Eds.), Historical dimensions of psychological discourse (pp. 60-82). Nueva York: Cambridge University Press. doi: 10.1017/CBO9780511571329.004
  11. Graumann, C. (1996). Psyche and her descendants. En C. F. Graumann & K. J. Gergen (Eds.), Historical dimensions of psychological discourse (pp. 83-100). Nueva York: Cambridge University Press. doi: 10.1017/CBO9780511571329.005
  12. Hoffman, R., Cochran, E. L. & Need, J. M. (1990). Cognitive metaphors in experimental psychology. En D. E, Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 173-229). New York: Cambridge University Press.
  13. Krippendorf, K. (2004). Content analysis: An introduction to its methodology. California: Sage Publications.
  14. Kövecses, Z. (2010). Metaphor. A practical introduction. New York: Oxford University Press
  15. Leary, D. (Ed.) (1990). Metaphors in the history of Psychology. New York: Cambridge University Press.
  16. Mayring, P. (2000). Qualitative content analysis. Forum: Qualitative Social Research, 1(2). Recuperado de http://www.qualitative-research.net/index.php/fqs/article/view/1089/2385
  17. McReynolds, P. (1990). Motives and metaphors: A study in scientific creativity. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 133-172). New York: Cambridge. University Press.
  18. Parodi, G. (2009). El Corpus Académico y Profesional del Español PUCV-2006: Semejanzas y diferencias entre los géneros académicos y profesionales. Estudios Filológicos, 44, 123-147.
  19. Pragglejaz Group (2007). MIP: A method for identifying metaphorically used words in discourse. Metaphor and Symbol, 22(1), 1-39.
  20. Pribram, K. (1990). From metaphors to models: The use of analogy in neuropsychology. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 79-103). New York: Cambridge. University Press.
  21. Real Academia Española. (2013). Banco de datos CORDE. Corpus diacrónico del español. Recuperado de http://www.rae.es
  22. Richards, I. (1936). The Philosophy of rhetoric. New York: Oxford University Press.
  23. Ricoeur, P. (2001). La metáfora viva. Madrid: Trotta.
  24. Rose, N. (1996). Power and subjectivity: Critical history and psychology. En C. F. Graumann & K. J. Gergen (Eds.), Historical dimensions of psychological discourse (pp. 103-124). Nueva York: Cambridge University Press. doi: 10.1017/CBO9780511571329.006
  25. Rossi-Landi, F. (1980). Ideología. Barcelona: Labor.
  26. Sarbin, T. (1990). Metaphors of unwanted conduct: A historical sketch. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 300-330). New York: Cambridge University Press.
  27. Smith, L. (1990). Metaphors of knowledge and behavior in the behaviorist tradition. En D. E. Leary (Ed.), Metaphors in the history of Psychology (pp. 239-266). New York: Cambridge University Press.
  28. Soyland, A. J. (1994). Psychology as metaphor. London: Sage Publications.
  29. Sternberg, R. J. (1990). Metaphors of mind: Conceptions of the nature of intelligence. New York: Cambridge University Press.
  30. Szasz, T. (1981). La teología de la medicina. Barcelona: Tusquets.
  31. Van Leeuwen, T. (2008). Discourse and practice: New tools for critical discourse analysis. New York: Oxford University Press.