Psicoperspectivas. Individuo y Sociedad, Vol. 10, No. 1 (2011)

Doi: 10.5027/psicoperspectivas-Vol10-Issue1-fulltext-130
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ISSN 0717-7798
ISSNe 0718-6924

VOL. 10, Nº 1, (ENERO-JUNIO) 2011

 

 

 

 

 

 

La construcciOn de las comunidades latinoamericanas transnacionales en EspaÑa

 

The creation of transnational Latin-American communities in Spain

Dr. Joaquín Eguren (*)
Universidad Pontificia Comillas, España

Resumen: Este artículo intenta determinar qué tipos de espacios transnacionales se van creando y medir el grado de fortaleza de éstos. Se estudian desde la perspectiva transnacional dos encuestas aplicadas a colombianos y ecuatorianos. Se utilizan cuatro indicadores cuantitativos para medir los niveles de organización, interacción, información y de envío de remesas financieras a los países de origen de las comunidades transnacionales colombiana y ecuatoriana en España.  Se concluye que ambas comunidades al ser encuestadas (año 2002) se encontraban en un primer estadio de incorporación a la sociedad.  Efectivamente su proyecto migratorio, hace ocho años,  era aún incierto: prácticamente la mitad de cada comunidad inmigrante tenía dudas sobre  si volver a su país o quedarse a residir en España. Esta lectura se ve avalada porque, aún entonces, prácticamente tenían dividida la descendencia ya que la mitad vivía en España y la otra mitad en sus países de origen. Sin embargo, habían consolidado espacios trasnacionales en los que era altísimo el grado de interacción y de vinculación con sus paisanos y familiares residentes en España y en sus países de origen.

Palabras clave: inmigración; transnacionalismo; latinoamericanos; ecuatoriano; colombiano.

Abstract: This article seeks to determine which transnational spaces are being created and to measure the strength of these spaces. Two studies about Colombian and Ecuadorian transnational communities are analyzed. Four types of quantitative indicators used: those that measure organisational, interactions, levels of information and exchange of financial and consumer goods. Eight years ago, the migratory project  of Colombian and Ecuadorian communities in Spain was still uncertain: almost half of the immigrant community had doubts whether to return to their countries or remain in Spain. This is endorsed by the fact that, even then, their children were split up at that time, with half of them living in Spain and the other half living in their countries of origin. However, they had consolidated transnational spaces in which a very high level of interaction and links with their fellow countrymen and family members resident in Spain and abroad was observed.

Keywords: immigration; transnational; Latin American; Ecuadorian; Colombian.

(*) Autor para correspondencia: Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones, Universidad Pontificia Comillas, España. Correo de contacto: jeguren@iem.upcomillas.es


Introducción

España ha tenido un crecimiento vertiginoso de la emigración en la última década, sensiblemente desde el año 1999, convirtiéndose en el décimo país del mundo por número total de inmigrados. Actualmente, a pesar de la crisis económica, es uno de los tres países europeos que mayor volumen de inmigración ha sufrido en el último quinquenio. De hecho en los últimos nueve años (1999-2008) la inmigración ha crecido siete veces. La inmigración latinoamericana en este momento constituye el volumen más numeroso procedente de una misma región representando el 43% del total. De ellos en el año 2008 los ecuatorianos y colombianos sumaban 788.856 residentes que constituían el 15% de los inmigrantes en España.

Ambas comunidades inmigrantes han tenido un importantísimo aumento de sus connacionales en España en la última década. Han pasado de la práctica ausencia a ser las comunidades migrantes más numerosas.   Al respecto la presencia de los ecuatorianos en España ha pasado de ser 4.112 residentes legales en 1997 a 395.808 a 31 de diciembre de 2007, lo que supone un crecimiento de 96 veces. Seguramente si pudiéramos contar con datos del Padrón municipal de 1997 contabilizados por países el crecimiento hubiera sido mayor. Por su parte, los colombianos han tenido un crecimiento relativamente menor respecto a los ecuatorianos pero aún así muy cuantiosa. Su aumento en esa misma década (1997 a 2007), pasando de 8.412 a 254.301  residentes legales,  es de 30 veces, una tercera parte menor que el de los ecuatorianos.

En ambos casos los procesos de regularización de 2000 y 2001 y más reciente de 2005,  han posibilitado absorber una parte importante de la bolsa de irregulares. Pero aún así ésta ha seguido creciendo posteriormente. El Instituto Nacional de Estadística (INE) establece que a 1 de Enero de 2008 había 458.437 ecuatorianos empadronados mientras que residentes legales eran 395.808. Es decir que a pesar del importante esfuerzo por regularizar la inmigración durante el proceso de regularización del año 2005, aún los ecuatorianos a finales de año contaban con una bolsa de 16% de irregulares y ese porcentaje se incrementaba hasta el 30% en el caso de los colombianos (330.419 empadronados.

Estas cifras sobre la inmigración nos hacen plantearnos el hecho de que demográfica y étnicamente constituye el cambio más importante que haya sufrido la sociedad española en bastante tiempo. Por eso  analizamos la creación de nuevas minorías, en este caso latinas, en una sociedad poco acostumbrada a ello. En particular estudiamos las comunidades transnacionales ecuatorianas y colombianas por su gran peso en la comunidad latinoamericana  representando el 35% de ésta y ocupando, a enero de 2008, la tercera y cuarta posición respectivamente en el ranking de comunidades inmigrantes más numerosa. Por esa razón el propósito es abordar cómo estos grupos van creando espacios transnacionales que vinculan a la sociedad receptora con las sociedades de origen.

Actualmente las estrategias de integración de los mencionados inmigrantes en la sociedad española obedecen en gran medida a las pautas de dichas comunidades que funcionan como grupos relativamente organizados aunque no de una manera homogénea. Lo interesante de este análisis es la oportunidad  para estudiar la creación de comunidades inmigrantes en la primera etapa de asentamiento. 

El hecho de que estas comunidades de distintos orígenes den forma y compartan espacios transnacionales de vinculación en distintos ámbitos, económico, social, cultural y religioso nos llevan a definirlas como comunidades de inmigrantes transnacionales. Recientemente se ha ido avanzando en este campo en España gracias a la elaboración de estudios que analizan fundamentalmente las redes sociales de los inmigrantes como se citan más adelante. 

El propósito de este trabajo consiste en determinar qué tipos de espacios transnacionales se van creando y medir, en la medida de lo posible, el grado de fortaleza de estos espacios. Para ello utilizamos  una serie de indicadores cuantitativos que hemos elaborado al analizar detenidamente y de manera comparativa desde la perspectiva del transnacionalismo los resultados de dos estudios realizados por el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones en los años precedentes. El estudio sobre los colombianos en el año 2002,  llevado a cabo por dos universidades, la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y la Universidad Pontificia Comillas y otro sobre los ecuatorianos  realizado por dicho Instituto. 

Fundamentación Teórica

Como señala Vertovec (2003) las nociones sociológicas tales como redes sociales, capital social e integración han demostrado ser valiosas dado que han sido adoptadas en una amplia variedad de campos científicos sociales. Este ha sido el caso en la sociología de la migración y  considera que podrían ser herramientas útiles para la comprensión de las formas y prácticas transnacionales entre los grupos migrantes. El transnacionalismo, referido a la migración, es un constructo hecho por el hombre a través del lenguaje para intentar responder mejor a la pregunta qué ocurre cuando, con los desplazamientos de poblaciones de un país a otro, se produce una serie de contactos constantes y continuados en el tiempo entre los inmigrantes y sus pueblos de origen -a las relaciones que los hombres crean entre dos lugares diferentes, los países de origen y los de acogida (Vertovec, 2003; Blanco, 2007; Brettel, 2000; Portes, 1995; Schiller, Basch y Blanc-Szanton, 1992).  Parece ser que los hombres crean espacios físicos interrelacionados entre distintos lugares insertos en el tiempo fruto de sus interacciones sociales, económicas, donde sin duda el desarrollo de las nuevas tecnologías de los medios de información y comunicación posibilitan esa continuidad.

Bauböck explica que:

El término “transnacionalismo” se aplica a las actividades humanas y a las instituciones sociales que se extienden a través de las fronteras nacionales. La definición de transnacionalismo se refiere, además, a los estados como entidades políticamente delimitadas, con fronteras, las cuales son atravesadas por movimientos o gente, dinero o información y son cruzadas por redes sociales, organizaciones y campos(Bauböck, 2003, p. 701).

A tal efecto Hannerz (1980, p. 181) ha sugerido que el análisis de las redes sociales “constituye probablemente el paradigma más extensivo y amplio aplicable que tenemos para el estudio de las relaciones sociales”.

Entendemos por red social de carácter migratoria al conjunto de relaciones sociales que organizan y dirigen la circulación de trabajo, capital, bienes, servicios, información e ideologías entre las comunidades que envían migrantes y las que los reciben (Grasmuck y Pessar 1991; Eguren, 2005). Como dice Vertovec (2003, p. 647) retomando a Nohria (1992), “las redes sociales están constantemente siendo construidas y alteradas por sus miembros”. La cuestión es las causas por los cuales se alteran y se modifican.

Según  Portes (1995) en el comportamiento de las redes sociales inciden dos factores importantes tales como el tamaño y la densidad de las mismas. El tamaño refiere al número de participantes en una red mientras que la densidad al número de relaciones y vínculos entre ellos. 

A su vez se observa que a mayor tamaño de la red social menor densidad debido a la dificultad de la interrelación entre los miembros. La interacción entre ellos pierde en intensidad y en calidad de información pero gana en peso de cara a otros grupos.

Por su parte, Aparicio y Tornos (2005, p. 25) se refieren a las redes migratorias como:

La condensación práctica de los sistemas de relación en que se actualizan las pertenencias sociales de los inmigrantes, unas por nueva adquisición en el país de su destino, otras por mantenimiento selectivo de entre las muchas que ellos cultivaban en sus países de origen y, unas y otras, reestructuradas por encima de las divisiones territoriales.

En particular, estos autores estudiando las redes inmigrantes en España señalan que entre un 40 y un 50% de los inmigrantes que llegan a este país lo hacen gracias a las relaciones personalizadas con los que ya antes estaban aquí y curiosamente aquellos que vinieron contando con más conexiones familiares tendrían proyectos menos fijos. En particular destacan los ecuatorianos que cuentan mayoritariamente con hermanos en España (52%) y con paisanos a los que recurren (51%).

En general los estudios llevados a cabo en España sobre las redes migratorias latinoamericanas son estudios de tipo cuantitativo que hacen sobretodo hincapié en los procesos de atracción e incorporación a la sociedad receptora (Aparicio y Tornos, 2005; Colectivo IOE y Fernández, 2009 y Gómez y colaboradores. 2007).

Metodo

Objetivos del estudio

El objetivo general fijado de antemano para la realización del análisis de ambas encuestas fue determinar qué tipos de espacios y prácticas transnacionales se van creando y medir, en la medida de lo posible, el grado de fortaleza de estos espacios.

Los objetivos específicos fueron  dos:

1. Construir unos indicadores en los niveles de organización, interaccional, comunicacional e informacional y del intercambio financiero de los espacios y prácticas transnacionales de estas comunidades.

2. Detectar la fortaleza de los espacios y prácticas transnacionales en dichos niveles de organización social de las comunidades colombiana y ecuatoriana.

Hipótesis    

1. Los indicadores en los niveles de organización, interacción social, comunicación, información e intercambio financiero podrían ayudarnos a comprender mejor los vínculos transnacionales de las comunidades colombiana y ecuatoriana.

2. La fortaleza de los espacios y prácticas transnacionales dependerían en gran medida del grado de las relaciones étnicas que mantienen con sus familias y sus  compatriotas en España y en su país de origen.

3. El tiempo de estancia en España influiría en los vínculos transnacionales. A mayor tiempo menor fortaleza de los vínculos tanto entre los inmigrantes que residen en España como con las familias y amigos del país de origen.

Métodos

Éste es un intento de basar la identificación de vínculos transnacionales analizando datos en personas afincadas en un solo sitio. Dos rasgos hacen singular este trabajo: por un lado,  el hecho de que sea de índole sociodemográfica cuantitativa por el que se analizan varios aspectos de dos comunidades migrantes observadas al comienzo de su asentamiento en España, es decir, en el momento de su creación. Probablemente la mayoría de los estudios se han focalizado en retratar la transnacionalidad desde una perspectiva más cualitativa y etnográfica. El segundo rasgo es precisamente el hecho de estudiar de  manera comparativa dos grupos sociales de diferente origen nacional.

Sin embargo, corresponde indicar la insuficiencia de este estudio, de tipo cuantitativista, en el que solamente se estudia una sola zona cuando de transnacionalismo se trata conviene estudiar dos zonas al unísono, la de origen y la de recepción. Pero aún reconociendo estas limitaciones el trabajo permite descubrir estos vínculos transfronterizos. Este trabajo comparativo ayuda a detectar los vínculos transfronterizos y el grado de su solidez. Sin embargo, lo que no posibilita es analizar los procesos de creación de dichos vínculos y el contenido de los mismos para lo cual el trabajo etnográfico supone una herramienta valiosísima.

Para el análisis sociodemográfico y de las interacciones sociales que se ha pretendido medir, mediante un cuestionario aplicado a modo de encuesta, hemos construido un artefacto o modelo de indicadores cuantitativos referidos a distintos aspectos de la organización de los inmigrantes en España y su vinculación con el país de origen. Originalmente la investigación no tuvo como finalidad indagar en los aspectos transnacionales de estas comunidades migrantes. El objetivo primigenio  de ambos estudios era hacer una radiografía de la situación de ambos grupos latinoamericanos en España. Pero el material aportado era tan rico que su análisis proporcionaba la oportunidad de comparar ambos estudios y de centrarlos en la identificación de los vínculos transnacionales. Sin embargo, durante el transcurso de la explotación de las encuestas se fue descubriendo la utilidad que ésta tenía para el análisis de los espacios transnacionales que se crean en la configuración de estos grupos como minorías sociales en cuanto que comunidades de inmigrantes en un país receptor.

En ambos casos de aplicación de cuestionario ad hoc se desestimó determinar una muestra nacional aleatoria y estadísticamente representativa a partir de las cifras que proporcionaba en aquel momento (2002) tanto el INE como la Dirección General de la Policía. Teniendo en cuenta esta dificultad y con el propósito de garantizar la representatividad de los resultados derivados del análisis muestral se ha operado en ambos casos con una muestra mayor de la necesaria asumiendo el nivel de significatividad y el margen de error habituales, es decir, el 95% y el 5%, respectivamente.  En ambos casos también el margen de error ha sido de + o – 2,92% con un 95% de signficatividad.  Por esa razón se fijó un tamaño muestral de 1100 en el estudio de colombianos situándose finalmente en 1.001 cuestionarios realmente aplicados. Se distribuyó la muestra en las cuatro provincias más pobladas por los colombianos, que representaban el 51% de esta población residente en España: Madrid, Barcelona, Alicante y Las Palmas de Gran Canaria.

Por su parte, en la encuesta de ecuatorianos se fijó un tamaño muestral de 1000 cuestionarios  obteniéndose finalmente 987 encuestas reales. Como puntos de muestreo se eligieron la Comunidad de Madrid, la Comunidad de Murcia y la provincia de Valencia, que en el momento de realizar el estudio, aglutinaban a más de la mitad (54%) de la población ecuatoriana residente en España.

En ambos casos se establecieron unas cuotas de antigüedad migratoria, es decir, el tiempo de estancia o residencia de los inmigrantes en España, bastante similares: menos de un año, de uno a tres años, de tres a cinco años y más de cinco años. Y la cuota real respecto del sexo fue de 45% de hombres y 55% de mujeres para el caso colombiano y aproximadamente similar en los ecuatorianos.

Indicadores

Los indicadores aquí señalados han sido elaborados sobre las preguntas de ambos cuestionarios. Han sido agrupados y analizados posteriormente al diseño de ambos cuestionarios en función de los temas más significativos que surgían de éstos. Estos temas están referidos a aquellos aspectos que tenían que ver especialmente con las formas de vinculación transnacional de los encuestados dejando de lado otros aspectos referidos a la integración en España. La agrupación de estos temas dio lugar a la clasificación aquí utilizada.

1. Indicadores organizacionales: Entendemos por tales aquellos que nos sirven para medir cómo se organizan tanto en la preparación de la emigración como en el proceso de asentamiento y de integración en el país de acogida.  Las variables utilizadas para construir este indicador son las siguientes: la estructura familiar existente en España, el estado civil de los encuestados, las redes sociales con que cuenta en España (familiares, paisanos, amigos y autóctonos)

2. Indicadores interaccionales: Son aquellos que miden las relaciones sociales que mantienen los inmigrantes con sus familiares y paisanos en el país de origen y también en España. Este tipo de indicadores atiende a las relaciones que sostiene con sus familiares y paisanos en España, la preferencia por determinado tipos de amigos, los tipos de medios de comunicación que utiliza con su país.

Este tipo de indicador se ha construido en base a la identificación de sus amigos con los que más interactúa en España, la frecuencia de visita a sus familiares, visita a su país de origen y por qué razones

3. Indicadores informacionales: Hace relación a si sigue la actualidad de su país y qué medios utiliza para informarse sobre la situación de su país de origen.

Los indicadores informacionales se sustentan analizando las siguientes variables: identificación de los medios de comunicación que usa (teléfono, Internet, etc.) con sus familiares y amigos residentes en  el país de origen, los medios de comunicación que usa para estar informados sobre lo que ocurre en su país de origen, y la frecuencia de uso.

4. Indicador de intercambio de bienes financieros y de consumo: Éste es uno de los más estudiados actualmente, y que se refiere tanto a las remesas de dinero que envían como a los alimentos, medicinas, etc., que intercambian entre el país de acogida y el de origen. Este indicador se basa sobre variables como el envío de las remesas, su frecuencia, las razones del envío y si influye el tiempo de estancia en España en la frecuencia de los envíos. 

La mayoría de las variables anteriormente citadas son cruzadas por el tiempo de estancia y a veces por el estado civil o responsabilidad familiar.

La originalidad de este trabajo consiste precisamente en la construcción de una herramienta de identificación de los vínculos y prácticas  transnacionales en base a esos cuatro indicadores tras un análisis posterior de la aplicación de dos encuestas mediante entrevista personal. Y los resultados obtenidos revelan la importancia de esos vínculos transnacionales identificados.

Resultados

Caracterización  de las comunidadens ecuatorianas y colombianas en España

En este apartado describimos algunos aspectos de ambas comunidades tales como la zonas de procedencia de los países de origen, establecemos un perfil sociodemográfico centrado en las edades, los niveles de estudio adquiridos en sus países de origen, su organización familiar en España, las estrategias familiares y de paisanaje en el país de recepción y los contactos con que contaban en España antes de partir desde sus países de origen.

Zonas de procedencia de los países de origen

Los ecuatorianos venidos a España provienen fundamentalmente de tres zonas, Loja, Pichincha y Guayas. Las dos primeras zonas pertenecen a la Sierra y se encuentran situadas sobre la Cordillera de los Andes,  Loja al sur del país, en la frontera con Perú y la segunda en la Cordillera Oriental. Y Guayas está situada en la costa atlántica.

Como señala Gómez y colaboradores (2007) desde finales de la década de los ochenta y los primeros noventa, los pioneros de la emigración ecuatoriana provenían de Pichincha (un tercio), Loja (30%) –seguramente el primer origen de emigración hacia España- y a buena distancia Tungurahua (14%), Azuay y Guayas con porcentajes menores de 10%. Al respecto,  Gómez y colaboradores (2007, p. 111) confirman que los inmigrantes de estas tres primeras provincias son los que están mayoritariamente presentes en España.

En las últimas décadas la emigración ecuatoriana tenía normalmente por destino los Estados Unidos de América. Sin embargo, a finales de la década de los noventa se produce un cambio de destino emigrando especialmente a España. Este  hecho se debe a  que la tradicional ruta de los indocumentados hacia Estados Unidos, que incluía un viaje legal a México y cruzar la frontera mexicano-norteamericana, se ha vuelto peligrosa por los acuerdos Estados Unidos- México para frenar dicho flujo, y porque la ruta alternativa es más cara y más peligrosa aún. Ahora tienen que viajar ilegalmente a alguna república centroamericana y ahí esperar a los "pasadores" para que les ingresen en territorio norteamericano; en este sentido el viaje a España es más barato y la no exigencia del visado hasta el año 2002, (fruto del Acuerdo hispano-ecuatoriano de 1963, por el cual se permitía a los ecuatorianos ingresar a España como turistas durante 90 días sin visa) facilitaba mucho la entrada. Mientras que la "bolsa de viaje" a Estados Unidos se sitúa entre los 7.000 y 9.000 dólares la de España se hallaba, antes de la imposición del visado, entre los 3.500 y 4.000 dólares. Actualmente tienen que recurrir a rutas alternativas, a través de otros aeropuertos europeos, como Ámsterdam, para luego ingresar vía área o terrestre a España sin problema por la falta de documentación.

En el caso colombiano las zonas o departamentos de procedencia pertenecen mayoritariamente a las áreas urbanas, coincidiendo con la composición demográfica colombiano ya que en el área  urbana habita el 71% y el restante 29% en el área rural (Guarnizo, 2006). Estas zonas de procedencia, que coinciden prácticamente con el lugar de nacimiento de los colombianos emigrados, son: Valle del Cauca, Cundinamarca, Antioquia, Santander y Caldas en orden de importancia. Éstos agrupan las tres cuartas partes de los colombianos encuestados según nuestro estudio.  Estos departamentos en los últimos años han sufrido diferentes tipos de crisis económicas  según sus tipos de estructuras y sectores que las conforman. El Valle del Cauca se ha visto  afectado por la sensible disminución de rendimiento económico de las fuentes tradicionales  al abandonarse plantaciones de caña azucarera y café. También está sufriendo por la  violencia urbana al igual que el departamento de Tolima. Otros departamentos como  Risaralda, Caldas y Quindío, en la cordillera central de Colombia, se caracterizan  por pertenecer a una zona cafetera que también se ha visto afectada por la depreciación del precio internacional del café (Aparicio y Giménez, 2003).  

Perfil de las comunidades ecuatorianas y colombianas

En este apartado se proporciona una idea de la composición sociodemográfica de ambas comunidades. Se destaca el carácter juvenil, el nivel medio de educación además de sobresalir la familia como pilar de ambos grupos así como la importancia de las redes sociales de paisanaje.

Los datos del Padrón Municipal del Instituto Nacional de Estadística (INE) a lo largo de una decena de años avalan el hecho de que la presencia en España de la mujer latinoamericana es sensiblemente superior a la del hombre. En 2008 representa un 54% del total de la inmigración de esta región.  En el colectivo colombiano se observa una mayor presencia de mujeres (56%) lo que supone un cierto descenso en los últimos 5 años bajando en tres puntos porcentuales. Mientras que los ecuatorianos presentan casi una igualdad entre los sexos siendo en el año 2008 el 51% para la mujer. Aunque con ciertos altibajos en los últimos 5 años se ha mantenido muy cercana siempre a la paridad, a veces con una leve mayoría de mujeres en uno o dos puntos porcentuales (Ver Tabla 1).

Tabla 1

Distribución por grupos de edad


2008

0-14 años

15-24 años

25-39 años

40-54 años

55-64 años

Más de 65 años

Total

Colombia

13%

17%

42%

23%

3,5%

1,5%

100%

Ecuador

15%

17%

46%

20%

1,5%

0,5%

100%

Fuente: Padrón municipal del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2006).

Resaltamos algunas coincidencias y diferencias respecto a los grupos de edad de ambos colectivos tal como se observa en la Tabla 1. Los ecuatorianos presentan un perfil apenas un poco más juvenil que los colombianos ya que superan en sólo dos puntos porcentuales a éstos en el tramo de edad menor de 24 años.  Los colombianos presentan mayor porcentaje entre los mayores de 40 años.  Y no hay duda tampoco en que respecto a los mayores de 65 años los colombianos son tres veces más que los ecuatorianos (Ver Tabla 2).  

Tabla 2

Niveles de formación adquiridos en los países de origen

 

Primarios

Secundarios

Universitario

Formación Profesional

Colombia

10

43

29

18

Ecuador

24

50

13

13

Fuente: Elaboración propia.

El análisis de los resultados de ambas investigaciones  resalta que existen diferencias significativas respecto a la formación adquirida en su país de origen entre ambos grupos. La comunidad colombiana sobresale porque tiene, en general, mayor nivel de formación. Basta ver  en la tabla 2 que solamente en lo que se refiere a los estudios universitarios, no se especifica si acabados o no, ésta duplica ampliamente  la proporción que tienen los ecuatorianos en este nivel de estudios. Y también en formación profesional. Los ecuatorianos, prácticamente tres de cada cuatro, no han llegado a pasar de los estudios secundarios.  Agrupándose en dos etapas: mayoritariamente en la Educación Secundaria, la mitad de los entrevistados, y en Estudios Primarios, uno de cada cuatro (Anguiano, 2001).

Figura 1. Organización familiar ecuatoriana y colombiana

Como puede observarse en la Figura 1 existía mayor dispersión de los distintos tipos de estado civil en los colombianos en comparación a los ecuatorianos. Sin embargo, ambas comunidades compartían, hace cinco años, la misma representación de los solteros constituyendo la situación civil predominante. Mientras que la comunidad ecuatoriana tenía mayor representación de los casados, 14 puntos porcentuales más que la colombiana. Y la comunidad colombiana tenía una mayor proporción de aquellos que estaban en régimen de separación legal  y de aquellos que convivían en parejas de hecho.  Aquí obviamente no se recogen los cambios en la configuración de la familia que puede darse en el país de asentamiento. Por ejemplo, se han registrado rupturas de pareja en estas dos comunidades inmigrantes, con un cierto incremento de casos inscritos en la figura jurídica de parejas de hecho, y se han reconstruido nuevos hogares.

Por su parte el porcentaje de la descendencia en ambos grupos era mayoritaria y bastante similar. Nada menos que el 59% de los ecuatorianos y el 57% de los colombianos encuestados tenían hijos. En 2002 ésta estaba todavía aún muy dispersa entre España y los países emisores. En el caso de los ecuatorianos la mitad de los hijos estaba en España y la otra mitad en Ecuador. Mientras que en los colombianos un poco más de la mitad los tenían consigo en España.   Por su parte la descendencia colombiana refería lo siguiente: el 57% de los colombianos inmigrados a España decían tener hijos, de los cuales el 52% de los hijos reside en España, el 46% en Colombia y apenas el 2% en otro país.

Estrategias familiares y de paisanaje en la migración

En ambos casos la presencia de la familia en el país de acogida es significativamente importante y revela que el proceso migratorio hacia España de ambas comunidades, a diferencia de lo que ha sucedido con otros flujos migratorios nacionales hacia España, es predominantemente familiar desde el comienzo. Lo cual refleja una estrategia predeterminada desde el origen, influida ésta, a su vez, por las condiciones legales y socio-económicas que ha proporcionado en especial el caso español.

A pesar de que la inmigración ecuatoriana  era bastante reciente las cuatro quintas partes de los encuestados tenían algún familiar en España (Gómez y colaboradores, 2007). Lo cual revela la magnitud y el gran peso de la familia en esta migración. En primer lugar, se constata una cierta preferencia de venida conjunta del matrimonio, ya que la pareja (38%) es la que figura en primer lugar entre los miembros  de la familia asentada en España. Luego, a cierta distancia pero muy cercanos aparecen los hermanos (28%) y hermanas (26%), y casi enseguida los hijos (23%). Habiendo muy poca distancia entre ellos. Esto indica que un porcentaje importante de la familia nuclear, en este caso la pareja, ha venido prácticamente en el mismo avión o poco después y posteriormente los hermanos e hijos.   También revela las facilidades que han tenido para entrar en España al no exigírsele el visado. Muy probablemente han traído menos dinero que otros colectivos. Porque pagar el viaje de tres encarece bastante más que el de una sola persona. En consecuencia, la red familiar ha funcionado mucho y muy bien, tanto para la organización del viaje como posteriormente para abaratar los costes del alquiler de la vivienda (Ver Figura 2).  

Figura 2. Contactos con que contaba en España

La fortaleza del tejido social migratorio ecuatoriano en el proceso migratorio se constata por varias razones:

1. A prácticamente la mitad de los ecuatorianos encuestados (47%) le había ayudado su familia en Ecuador para preparar el viaje. También la mitad fue ayudada por su familia en España. Sólo el 5% adujo que recurrió a otras personas o grupos fuera del entorno familiar y de amigos dedicados a facilitar el traslado de emigrantes. Mientras que el 17% recurrió a los amigos en su país.

2. Bastante más de la mitad ha conseguido su vivienda actual gracias a la familia y a los amigos y paisanos.

3. La tendencia a moverse entre sus redes de paisanaje en los ecuatorianos se revela también en la preferencia por tener amigos ecuatorianos. El 91% considera que su mejor amigo es ecuatoriano y que los tres mejores amigos son ecuatorianos (95%). También que en una hipotética situación difícil prefiere recurrir a su familia, luego a los paisanos y amigos antes que a otras personas españolas o inmigrantes (Gómez y colaboradores, 2007).

Por su parte, la comunidad transnacional colombiana no escapa a la tendencia general del colectivo iberoamericano de recurrir a las redes familiares y de amigos para la salida de Colombia, entrada y  asentamiento posterior en España (Aparicio y Giménez, 2003). Son muchos los que utilizan el recurso familiar para conseguir el dinero para viajar y traer una “bolsa de viaje”, conseguir información y otros  recursos para salir del país. De hecho una mayor proporción de los colombianos, el 60%, ha sido ayudada bastante o mucho por sus familiares. Al mismo tiempo en España el 36% recibe el apoyo  familiar de los ya situados aquí que les apoyan especialmente en la primera etapa de la  estancia.   Es este tejido social étnico que en origen empuja al candidato a emigrar y en  el destino “jala” de él para que se venga. Sin ese tejido social no se explica que en tan poco  tiempo se haya venido tanta gente y que logre asentarse sin crear graves problemas sociales que desequilibren a un país o a un colectivo. De hecho los datos del Censo de Población y  vivienda de 2001 indican que el 85% de los colombianos llegó a España entre 1996 y 2001. Solamente han sido superados por los ecuatorianos en el mismo período. Lo característico  de este tejido social colombiano, al igual que el ecuatoriano, es la fortaleza de la red familiar que se ha visto corroborada en dicha encuesta ya que tres cuartas parte de los encuestados tenía familiares en  España.   La radiografía de esta red familiar se completa cuando el 32%,  casi un tercio de los entrevistados, tiene familia cercana, otros familiares, el 17 tiene familia  cercana y un 20% afirma que no tiene familia cercana pero sí tienen a otros familiares en  España. Y en el apartado de la reagrupación familiar la mitad de los encuestados ha  reagrupado o se ha reagrupado con alguno o con todos los miembros de la familia  susceptibles de reagrupación (Fresneda, 2001).

La composición de la familia es la siguiente: una quinta parte de los colombianos se encuentra aquí reunida con su cónyuge e hijos. Hay también un número significativo de familias monoparentales, especialmente madres con sus hijos. La tipología de la familia es bastante amplio: la familia nuclear (la mayoría pertenece a los casados (75%) se han traído consigo o ha reagrupado a su pareja e hijos), familias monoparentales, solteros que conviven con familiares de segunda línea (hermanos, primos, tíos, etc.),  familias nucleares con alguno de los abuelos, etc. La red social étnica de los colombianos ejerce una influencia muy importante en las estrategias de desplazamiento a España como  en la integración de los mismos en esta sociedad. De hecho suele ser la familia en el país de  origen y /o la que reside en España la que ayuda al candidato a la emigración a conseguir la  ayuda económica suficiente para emprender el viaje y entrar a nuestro país (Aparicio y Tornos, 2000). El 82% de los  encuestados contaba al salir de su país con contactos en España de los cuales el 46% eran  familiares que les estaban esperando y el 38%  eran amigos, es decir, paisanos. Los familiares y amigos en España  les dan la información sobre condiciones de vida y del trabajo. También los familiares y  amigos les proporcionan la vivienda provisional donde alojarse y una oferta de trabajo. De hecho el 55% de los colombianos manifestaban que habían conseguido trabajo gracias a  familiares y amigos.

Ha de notarse que hasta el año 2002 los colombianos y ecuatorianos  estaban exentos de la exigencia del visado razón por la cual se puede decir que entraban de manera  masiva a España. La no exigencia del visado abarataba el coste del viaje lo que posibilitaba que vinieran familias enteras. A partir de aquél año la vía fundamental para regularizar a  aquellos que habían entrado de manera ilegal es el procedimiento de arraigo que exige una estancia al menos de tres años en España. Hay familias que cuenta con dos o tres generaciones: el padre o la madre  anciana, los hijos en edad de trabajar y los nietos en edad escolar y que se reparten por la geografía española.  

Mantenimiento de vínculos con su país

Los resultados de ambos estudios demuestran que en estos primeros años de asentamiento estas comunidades en España mantienen unos vínculos muy fuertes con su país de origen. Se ha tomado especialmente en cuenta el tipo de antigüedad migratoria dividiendo en seis cohortes: menos de un año, entre uno y tres años, de tres a cinco años, entre cinco y diez años, entre diez y quince años y más de quince años. Evidentemente costó mucho encontrar a personas de ambas nacionalidades que llevaran más de diez años.  

Para ambas comunidades, el teléfono es el medio de comunicación más utilizado para contactarse con la familia que quedó en el país de origen., a pesar de que los nuevos medios de comunicación, tales como el e-mail o Internet, son más baratos que el teléfono tenían aún escaso predicamento. En los últimos años se ha constatado el creciente número de “locutorios” que nacieron como negocios muy solicitados por los inmigrantes para poder comunicarse con su país de origen porque abaratan mucho los costes de llamada y ofrecen unos servicios muy apreciados   especialmente por las mujeres que trabajan de internas y no pueden comunicarse por teléfono en las casas donde trabajan. Entre los servicios que ofrecen está el envío de remesas económicas a precios asequibles. 

En la primera etapa de asentamiento en España los inmigrantes en general no tenían fácil acceso al teléfono fijo y menos en las llamadas internacionales que se encarecían –y aún hoy- bastante. En los últimos años se ha incrementado espectacularmente la difusión de los teléfonos móviles recurso muy utilizado por los inmigrantes para uso dentro del territorio español. Como es bien sabida las tarifas de comunicación con el extranjero con este medio era y sigue siendo caro. 

El 97% de los ecuatorianos y el  92% de los colombianos prefieren el recurso del teléfono (Aparicio y Giménez, 2003).  En el caso de éstos últimos muy lejos está el uso del correo electrónico (4%).  La carta que era el medio tradicional ya ha quedado periclitada. Los ecuatorianos no utilizan prácticamente otros medios que el teléfono. En ambos casos  no existe casi diferencia según el estado civil que sea.  

Por otro lado, destaca que el tiempo de estancia en España no influye en el mayor uso o no del teléfono como medio de comunicación con el país de origen. En general se contempla que en todas las cohortes de estancia el teléfono es el medio más utilizado.  Entre los entrevistados colombianos no aparecen diferencias importantes salvo que el grupo que usa menos el teléfono respecto a los demás es el que lleva más de 10 años residiendo en territorio español. Y en los ecuatorianos a partir de los diez años de residencia el único medio que usan es éste.   

Frecuencia de las comunicaciones telefónicas

Respecto a la periodicidad de las llamadas en ambos grupos encontramos que cuatro de cada diez llama una vez a la semana. Es decir, la preferencia se sitúa en la llamada semanal. Sin embargo, uno de cada cinco colombianos llama de dos a tres veces a la semana, el mismo porcentaje que los que llaman una vez cada quince días. Mientras que los ecuatorianos, en segundo lugar, prefieren llamar una vez cada quince días. En ninguno de los dos grupos prácticamente ninguna persona llama todos los días. Al igual que en ambos grupos los que llaman con menor frecuencia que una vez al mes apenas alcanza el 5%.

En consecuencia, se puede establecer que la mayoría prefiere tener una pauta de frecuencia de llamada semanal, y existe un grupo de inmigrantes que se mueve en una banda que oscila entre los que llaman de dos a tres veces a la semana a los que llaman una vez cada quince días. Siendo los ecuatorianos quienes tienden a preferir, respecto a los colombianos, la llamada cada quince días. Quizás en la tendencia de llamar con menor frecuencia a sus familiares en el país de origen en los ecuatorianos pueda responder a que las dificultades económicas son un tanto mayores en estos respectos a los colombianos.

Se observa que los que llevan más tiempo residiendo en España son los que se comunican con menor periodicidad. Parece claro que éstos son los que económicamente tienen más posibilidades para hacerlo. Pero las estancias más prolongadas en el país receptor parecen hacer mella en la comunicación con su país de origen.  De los colombianos los que llevan más de 15 años se llevan la palma porque el 60% llama como mucho una vez al mes. En cambio en los ecuatorianos, la mitad de éstos prefiere hacerlo una vez a la semana y la otra mitad una vez cada quince días.  

Por el contrario, los que llevan menos tiempo en España son los que llaman más a menudo. Parece ser que la menor disponibilidad de medios económicos no influye tanto como la fortaleza del vínculo familiar, afectivo y las responsabilidades familiares con los que han quedado allí  En ambos grupos más de la mitad de los que llevan en España  entre menos de un año y cinco años se comunican con su país por teléfono al menos una vez a la semana. Se diferencian en que los colombianos que llevan menos de un año en España son los que más llaman, porque prácticamente tres de cada cuatro lo hace al menos una vez a la semana.

Visita al país de origen

Ambas comunidades habían visitado todavía muy poco a su país natal alcanzando de media el 18 %.  El motivo fundamental para visitar su país ha sido la visita a su familia, ya que seis de cada diez colombianos afirmaban esto.  Mientras que la segunda razón era la de tener sus vacaciones allí. El tercer motivo para haber viajado era arreglar el tema del visado o realizar trámites administrativos. Uno de cada cuatro lo afirmaba.

Bastante relegados quedaban aquellos motivos como el arreglar asuntos personales, atender a la enfermedad o muerte de un pariente o participar en una celebración familiar.

Por su parte la mitad de los ecuatorianos que habían visitado su país manifestaban que lo habían hecho para visitar a sus familiares. Diez puntos porcentuales menos que la otra inmigración. El segundo motivo por importancia estaba compartido a partes iguales para recoger el visado y arreglar asuntos personales (17% respectivamente). Los otros motivos no tenían prácticamente representación (Ver Figura 3).

Figura 3 . Visita a su país de origen según tiempo de estancia en España

El análisis, teniendo en cuenta el tiempo de estancia, revela que todos los colombianos como los ecuatorianos que llevan más de 15 años residiendo en España han visitado a su país. En el caso de los colombianos que llevan residiendo entre 10 y 15 años alcanza el 77%. En orden descendente y en tercer lugar, están los que llevan entre 5 y 10 años (50%). A partir de esta cohorte de tiempo de estancia, las siguientes presentan la mitad del porcentaje de viajados de la cohorte anterior. Así,  en cuarto lugar están los que llevan residiendo entre 3 y 5 años y representan el 24%.  Siendo, obviamente, los que llevan menos tiempo en España, menos de un año los que apenas representan el 1%.

Por su parte, el grupo recién llegado de ecuatorianos (menos de un año) prácticamente no ha vuelto a su tierra, ya que sólo el 1,5% lo ha hecho. Podríamos aquí también diferenciar entre aquellos que llevan menos de 5 años que tienen una media del 15% los que han podido viajar a visitar a su tierra. Es a partir de la estancia de 5 años cuando la gente visita su tierra. Prácticamente uno de cada dos manifiesta que ha visitado a su tierra. Lo cual es razonable pensando que durante los cinco primeros años han podido pagar la deuda del viaje, obtener la situación legal, tener un trabajo relativamente estable y haber ahorrado para pagar el vuelo para visitar a su familia y amigos.

Seguimiento de las noticias de su país natal

Como veremos a continuación (ver Figura 4), estar fuera de su país natal no significa, para el inmigrante, desconectarse de la vida política, económica, social y religiosa de su sociedad.

Figura 4. Seguimiento habitual de las noticias que proceden del país de origen

En cuanto al seguimiento habitual de las noticias de su país se observan diferencias en ambas nacionalidades. Más de la mitad de los encuestados colombianos (57%)  afirmaba que sigue habitualmente las noticias sobre lo que sucede en Colombia. Mucho menor es el seguimiento que llevan a cabo los ecuatorianos de la situación de su país, ya que sólo lo hacen el 31%. En el caso de los primeros disminuye un tanto el seguimiento menos habitual (algunas veces) ya que el 26 % lo hacían mientras que los ecuatorianos alcanza al 31%. Apenas un 13% de los colombianos, atiende pocas veces a las noticias que vienen de su país, 10 puntos porcentuales menos que los ecuatorianos (23%). Solamente un 4% de los colombianos nunca sigue lo que pasa en su país. Mientras que en los ecuatorianos alcanzan hasta el 15%. Por eso podemos concluir  que los colombianos mantienen sensiblemente mucho más interés y preocupación por lo que sucede en su país que los ecuatorianos.

Paradójicamente se da el caso que los colombianos que siguen más de cerca lo sucedido en su país son aquellos que llevan más tiempo residiendo en España. Efectivamente dos de cada tres (66%) que llevan en España más de cinco años  siguen las noticias. Once puntos menos de seguimiento de las noticias los tienen aquellos cuya estancia es menor de cinco años. Sin duda 7 de cada diez de los que llevan más de 15 años son los que siguen atentamente lo que sucede allí. Y la cohorte que no atiende nunca ni se interesa por las noticias de su país son los que tienen entre 10 y 15 años.  De todas maneras es importante porque de media el 84% sigue al menos algunas veces las noticias de su país.

Medios por los que siguen las noticias de su país

Ambas comunidades utilizan preferentemente  los medios de comunicación españoles para estar informados de la situación de su respectivo país. Evidentemente influye la posibilidad de contar con un televisor o acceder a la prensa escrita españoles. Pero el recurso a los medios de comunicación del país de origen no es nada despreciable ya que más de un tercio, de media, lo utilizan.

La mitad de los colombianos sigue las noticias a través de los medios de comunicación españoles tales como la prensa, radio y la televisión. Un poco más de un tercio lo sigue a través de los medios de comunicación colombianos y en tercer lugar, uno de cada seis lo hace gracias a la información que le dan los familiares (ver Tabla 3).

Tabla 3. Medios de comunicación usados por los inmigrantes

 

Ecuador

Colombia

MCS españoles

68%

81%

MCS país de origen

33%

44%

Publicaciones asociaciones de paisanos

7%

7%

Familiar/amigos ecuatorianos

31%

25%

Fuente: Elaboración propia.

El análisis según tiempo de estancia muestra dos aspectos tales como que:

1. Los que llevan más de quince años viviendo en España siguen casi a partes iguales la información de su país de origen a través de los medios de comunicación, tanto españoles como  colombianos.

2. Los que atienden más a la información de sus países son aquellos que llevan menos de un año en España. Llama la atención porque los que habitan en España entre el primer año y los diez años prácticamente tienen el mismo porcentaje de recepción de información de parte de sus familiares lo cual supone una importante fidelidad. A partir de ese tiempo de estancia, de los diez años, disminuye un poco (3,5%) pero no desaparece dicha fuente de información.

Por su parte, los ecuatorianos tienen mayor preferencia aún que los colombianos por los medios de comunicación españoles. Dos de cada tres así lo manifiestan. Pero también usan, aunque en menor medida proporcionalmente respecto a los colombianos, los medios de comunicación de origen, en este caso ecuatorianos (32%) y  con el mismo porcentaje siguen las noticias a través de sus familiares y amigos que viven en Ecuador.  Igual que los colombianos aquellos que llevan más de quince años en España siguen las noticias a través de los medios españoles de comunicación.

Intercambio de bienes financieros

Sin lugar a dudas cuando hablamos de intercambio de bienes financieros estamos fundamentalmente hablando del envío de remesas por parte de los inmigrantes. A continuación detallamos particularmente este aspecto.

Envío de remesas

En conjunto más de tres de cada cuatro personas enviaba dinero a sus familiares, sobresaliendo la comunidad ecuatoriana ya que el 70% lo hacía. También se ha constatado que el tiempo de estancia en España influía en dichos envíos. A mayor tiempo fuera del país menor era la cantidad de personas que lo hacían.

Por tiempo de estancia los ecuatorianos que más envían son aquellos que llevan entre uno y tres años, (77%). Mientras que los colombianos que envían más dinero proporcionalmente son los que llevan residiendo en España entre 3 y 5 años. Los que menos envían dinero son los que llevan más de 10 años. En los ecuatorianos son los que llevan más de 15 años pero sólo un tercio de éstos. Notoriamente menos que los colombianos.

En los ecuatorianos una media del 73% envía entre los que llevan entre uno y diez años, ocho puntos porcentuales más que los colombianos (65%). En el primer caso resulta llamativo que los extremos son los que envían proporcionalmente menos dinero: el 49% de los que llevan menos de un año en España y como decíamos antes un tercio de los que llevan más de 15 años. No sucede lo mismo con los colombianos (Colectivo IOÉ y Fernández, 2007).

Acerca de los motivos por los que envían ambas comunidades lo hacen fundamentalmente para el mantenimiento de su familia. Así contestan de media entre ambas el 75%.  La segunda razón en los primeros es para pagar las deudas por motivos de la emigración a España, ya que lo hace un poco más de una cuarta parte. Sin embargo, la segunda razón para los ecuatorianos es para pagar los estudios de los hijos (23%).  El tercer motivo en los colombianos es para pagar los estudios de sus hijos (17%) y también otros destinan el dinero para pagar otras deudas. En cambio para los ecuatorianos es pagar las deudas por la emigración hacia España (14%). En relación con los colombianos presentan un pequeño porcentaje mayor de inversiones allí, pero apenas dos puntos. Lo hace uno de cada diez personas.

Tabla 4. Las razones por las que envían dinero a su país de origen


Razones

Ecuatorianos

Colombianos

Mantenimiento hogar

77

73

Estudio de los hijos

22

18

Pago deuda emigración

14

27

Pagos otras deudas

5

13

Inversiones en país de origen

11

8

Otras razones

10

9

Fuente: Elaboración propia.

Los que más envían dinero para mantener a su familia son los que llevan entre uno y tres años en España(82%) seguidos de los que tienen entre 3 y 5 años (79%) y luego los que llevan menos de un año (73%).

Disminuye sensiblemente por este motivo el envío de aquellos que residen entre diez y quince años (29%).  Es significativo que  cuatro de cada diez colombianos de los que llevan menos de un año estaban pagando las deudas aún. Pero sobresale la pauta de que a partir de los cinco años de estancia ya no pagan deudas. Por su parte, los que invierten allí mayoritariamente son aquellos que llevan viviendo entre uno y cinco años, casi tres de cada diez.

Nuevamente aquí se encuentran ciertas diferencias si tomamos en cuenta la antigüedad de los inmigrantes. A partir de los 10 años disminuye sensiblemente el interés o preocupación por mantener a su familia, ya que no llega a 6 personas de cada diez. Y ciertamente a partir de los 15 años apenas cuatro de cada diez lo hacen. No digamos a la necesidad de pagar los estudios a los hijos porque después de los diez años de antigüedad nadie envía dinero por este motivo.

En ambos grupos los que llevan más de 5 años en España ya han pagado sus deudas por emigración. Con respecto al envío de dinero para invertir en su país la proporción de aquellos que lo hacen crece a medida que tienen más antigüedad migratoria. Y precisamente son los que llevan más tiempo los que más destinan dinero para ello. En los ecuatorianos son los casados los que envían proporcionalmente más dinero que los solteros.  Mientras que en los colombianos la diferencia es a favor de los solteros que paradójicamente son los que más envían dinero a su país de origen (39% al 29%) dentro de los que envían dinero. El tercer grupo de los que envían son  los que viven en pareja de hecho 19%.

Las interacciones con los paisanos y familiares en el país de acogida

El sentimiento de pertenencia étnica tiene un peso indudable en la configuración de las redes sociales en España. El mayor peso  de las interacciones sociales que tienen ambos grupos recae sobre sus propios miembros. Es decir, que la participación de los paisanos en las relaciones sociales internas ejerce una indudable influencia. Muy lejos está la vinculación con los españoles en las relaciones amicales, aunque comparativamente está más presente en los colombianos.

En efecto, en los ecuatorianos los que tienen como mejor amigo a un paisano representan una mayoría aplastante con el 90% y a mucha distancia tienen como mejor amigo a un español (6%) o a un latinoamericano (2%). El tiempo de residencia en España tiene su influencia en las relaciones sociales en España porque, como se observa, aquellos ecuatorianos que llevan más de 15 años de antigüedad migratoria sólo tienen como mejor amigo a españoles: ninguno tiene a un paisano suyo. Además, prácticamente todos han conocido a sus amigos paisanos en Ecuador.

En cambio, en los colombianos existen algunas diferencias respecto a los primeros porque parece tener una mayor pluralidad en las relaciones amicales. El 62% de los colombianos tienen como su mejor amigo a un paisano, porcentaje sensiblemente menor que los ecuatorianos.  En segundo lugar están los españoles, uno de cada cuatro tiene a un español como su mejor amigo.

Por otra parte, más de la mitad (54%) de los que tienen a un colombiano como mejor amigo lo conoció en su país. Pero lo interesante también es que a los paisanos que no ha conocido en su país los conoció a través de familiares o amigos en España (29%). En cambio aquellos que su mejor amigo es un español lo conoció o a través de  sus familiares o amigos en España (45%) o  en el trabajo (28%). La forma de conocimiento de sus amigos es también relevante.  La gran mayoría de los ecuatorianos conoció a sus amigos en su país, lo cual quiere decir la gran incidencia que tiene la red transnacional desde su país de origen y lo que supone de implantación en España de una red social que funciona a imitación de lo que lo hacía en su país. Mientras que en los colombianos la red social en España es capaz de aglutinar a aquellos paisanos que no se conocían en su país incorporándolos en ésta. A diferencia de los ecuatorianos, los colombianos que llevan más de quince años mantienen amistades con sus paisanos, aunque la mayoría tiene más amistad con españoles que con sus paisanos.

Otra variable significativa a analizar es la de la frecuencia de trato que tienen los inmigrantes con sus familiares (ver Figura 5).

Figura 5. Frecuencia de trato con sus familiares

Ambas comunidades manifiestan divergencias en la asiduidad de trato con sus familiares.  La de los colombianos es muy alta ya que tres de cada cuatro se ve con sus parientes al menos varias veces al mes. Y en general los que se ven al menos una vez al mes alcanza el 85%. Ciertamente se da mucho contacto entre los parientes en España. Un 15% se ve diariamente por lo que entendemos que viven juntos en el mismo hogar.

Por su parte, la frecuencia de trato con los familiares entre los ecuatorianos es menor que la de los colombianos en ocho puntos porcentuales, es decir, lo hace dos de cada tres. Y en general los que se ven entre sí al menos una vez al mes alcanza el 81%. Mientras que los que ven diariamente a sus familiares es bastante menor que los colombianos porque  apenas llega al 8%, justo la mitad de aquellos.

Discusión

Desde una perspectiva metodológica consideramos que la utilización de indicadores como los usados en este trabajo referidos a los niveles de organización, interacción social, comunicación, información e intercambio financiero resultan útiles para comprender mejor los vínculos transnacionales de las comunidades colombiana y ecuatoriana. Constituyen una herramienta útil para detectar y medir la fortaleza de los espacios y prácticas transnacionales. Su aplicación de manera continuada podría ayudarnos a comprender, desde una lectura longitudinal, la evolución de las comunidades inmigrantes en cuanto al paradigma transnacional. Sin embargo, este trabajo no analiza otras dinámicas transnacionales importantes que se sitúan en el campo de la política, economía y religión las cuales son de gran relevancia. Está claro que actualmente ambas comunidades se encuentran ya en otro estadio con una mayor participación social, política, asociativa y religiosa en la sociedad española.

La lectura que podemos hacer de la situación de ambas comunidades inmigrantes es que, en el momento de realización de ambos estudios en el año 2002,  estaban en un primer estadio de incorporación a la sociedad. Lo descubrimos porque su proyecto migratorio, en aquél entonces, era aún incierto: prácticamente la mitad de cada comunidad inmigrante tenía dudas sobre si volver a su país o quedarse a residir en España. Esta lectura se ve avalada porque, aún entonces, prácticamente tenían dividida la descendencia ya que la mitad vivía en España y la otra mitad en sus países de origen; y también porque era altísimo el grado de interacción y de vinculación con sus paisanos y familiares residentes en España y en ultramar. Normalmente partimos de la base que a mediano plazo de residencia en un país receptor el nivel de vinculación con sus paisanos no es tan alto debido al paso del tiempo y a las estrategias necesarias de inserción en la sociedad de acogida. También ha de tomarse en cuenta, un dato no nimio, que al menos uno de cada cinco inmigrantes mantenía aún la carga del pago de la deuda por motivos de la emigración.

En segundo lugar, resulta sorprendente la rapidez con se han creado unas comunidades inmigrantes que transcienden los espacios fronterizos y la fortaleza interna que tienen y el fuerte grado de vinculación con su país de origen. En menos de diez años se habían consolidado desde una lectura cuantitativa ambas comunidades. 

Tercero, desde el momento que más del 70% tiene como amigos en España a sus paisanos, que tienen a la familia repartida en dos mundos, el país de origen y España, y la mitad de los hijos está en cada lugar, además, de las razones anteriormente citadas podemos aseverar que la mayoría de los inmigrantes vive en espacios sociales, económicos, étnicos,… que podemos adjetivar como  transnacionales. Si bien es cierto, que a medida que éstos tienen mayor antigüedad  decrece los niveles de intercambio de bienes  financieros y de consumo e interacciones sociales con sus países de origen. Podría esbozarse como hipótesis, para el caso español,  que en el futuro puede darse un nivel de desconexión de esos espacios transnacionales todavía difícil de estimar.

Cuarto, de acuerdo a la hipótesis que manejábamos al principio del estudio se constata que el tiempo de estancia en España influye en los comportamientos de los miembros de estas comunidades. Parece existir  una constante, la que se suponía al principio, de que a mayor tiempo de estancia en España menor contacto con su país de origen. Pero, en general mantienen los contactos aunque puede disminuir la fidelidad en el envío de las remesas financieras. Pero eso no quita que sigan viajando a visitar a sus parientes de manera periódica y que en España tengan una mayor diversidad de amigos, especialmente se amplía la red de españoles al mismo tiempo que disminuye la frecuencia de contactos con sus paisanos.

En quinto lugar,  consideramos importante tener en cuenta la presencia del sentimiento de pertenencia étnica, en principio difícil de evaluar desde estudios cuantitativos, como componente sustancial para la configuración de estos espacios transnacionales. Éste puede influir muchísimo en la creación y mantenimiento de los espacios transnacionales que afectan también y  fundamentalmente a los niveles mítico- simbólico. Por etnicidad entendemos aquí a los vínculos genealógicos de parentesco,  no solamente a nivel étnico restrictivo, sino también de pertenencia a una nación estado.

Finalmente, podemos extraer una lección para las políticas migratorias en las sociedades de acogida. Las dinámicas de las comunidades migrantes transnacionales tienen una influencia importante en los procesos de inclusión en estas sociedades. Por lo tanto, para obtener una buena integración es necesario estudiar estas dinámicas de retroalimentación transnacional. Ellas pueden ayudar o convertirse en un obstáculo en los procesos de inclusión de estas comunidades inmigrantes en las sociedades de acogida. La administración política de los países de acogida debe buscar ejecutar políticas de acogida más activas, especialmente en el primer período de asentamiento, porque sino el funcionamiento de las redes trasnacionales migratorias intracomunitarias (interna a cada comunidad inmigrante) fortalece una dinámica más unidireccional de carácter étnico. El  riesgo es que las propias comunidades inmigrantes fortalezcan las redes internas y pierdan vínculos o no las adquieran, dependiendo del estadio temporal en que se encuentren,  con las redes sociales autóctonas.

  Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2008).

  Este hecho se comprueba en la dificultad para medir según las estadísticas oficiales dicha evolución. En efecto, ambos grupos no fueron contabilizados en el Padrón municipal por el Instituto Nacional de Estadística hasta el año 2001 (INE, 2001). 

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